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pagina abierta - Cuba - Matanzas Zaida Rodríguez. artesanía patchwork |
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Historia del
Patchwork
El patchwork es un
vocablo inglés, que significa trabajo de remiendo, o lo que es lo mismo,
confeccionar piezas uniendo fragmentos de telas de diferentes tipos y
colores, conocido también como trabajo con parches o simplemente parche.
El patchwork, la
aplicación y el acolchado son tres tipos de labores tan relacionados entre
si que pueden incluso, emplearse en conjunto.
Probablemente estas tres
técnicas se encuentran entre las formas más antiguas de costura, y su
intervención, se debió seguramente más a la necesidad que a las pretensiones
ornamentales, puesto que habría que pasar mucho tiempo antes de que
empezasen a utilizarse con estos fines. Su origen data de épocas muy
antiguas, aunque es muy difícil precisar una fecha a este respecto., porque
a pesar de haberse encontrado muestras de todos ellos, como una tienda
funeraria egipcia de patchwork y aplicaciones del siglo IX a. de C.; una
funda para silla de montar con aplicaciones de fieltro del siglo V o IV a.
de C. encontrada en el sur de Siberia; y una alfombra acolchada de la región
de Turania, junto al Mar Negro, que data del siglo I a. de C. (cuyos bordes
están adornados con cenefas de formas aplicadas rellenas con dibujos
lineales acolchados, realizados a pespunte), la complejidad de estos
trabajos hace pensar que el nacimiento de estas técnicas es incluso
anterior.
1.- Orígenes del
patchwork.
El patchwork se
confecciona a partir de fragmentos de tela unidos, para formar una sola
pieza. Se trabajó en principio con objeto de aprovechar restos de materiales
escasos o preciosos para hacer artículos prácticos., y de obtener telas
enteras empalmando tiras de tejidos de diferentes anchuras confeccionadas a
mano. En las velas de las naves del Nilo representadas en las pinturas
murales de Tebas pueden apreciarse primitivos ejemplos de este tipo de
labores.
Las labores de
aplicación, consistentes en la costura de pieza sobre tela de fondo, fueron
ideadas para remediar tejidos gastados o agujereados, cubriéndolos mediante
parches. Más tarde fueron ganando valor ornamental al comenzar a recortarse
los parches en diferentes formatos y adornarse sus bordes con hilos en
realce. La aplicación, igual que en el caso del patchwork, se empleaba en la
confección de las telas de las naves egipcias, quizá a modo de
identificación, o para indicar su pertenencia.
El acolchado, que
originalmente consistía en unir dos capas de tela con un relleno mullido
entre medias, se introdujo como uno de los recursos más prácticos de
protección contra el frió. Luego se inventaron otras variantes de la misma
técnica, a base de dos capas de tela, sin relleno, y con dibujos compuestos
por líneas de costuras que formaban efectos abultados en las superficies de
las telas.
2.- Desarrollo
inicial del patchwork.
Los tres tipos de labores
se desarrollaron y fueron empleados durante varios siglos en el Norte de
África, Turkestán, Persia, Siria, la India y China, pero prácticamente hasta
el siglo XI no comenzaron a trabajarse en Europa con fines decorativos. Los
Cruzados trajeron el patchwork y la aplicación desde Palestina donde
quedaron fascinados por la belleza y los coloridos de las formas y figuras
de los estandartes y la riqueza de las aplicaciones de fieltro de las
tiendas de los vencidos sarracenos. Ambas labores fueron desarrolladas en
Europa a partir de entonces, para la confección de todo tipo de estandartes,
banderas, tapices, ropa de cama y prendas eclesiásticas. Desde esa época
hasta la actualidad, la aplicación está considerada como la técnica de
costura más idónea para representar composiciones pictóricas.
Las aplicaciones
prácticas del acolchado vienen utilizándose en Europa desde mucho antes. Los
romanos hacían mediante este procedimiento cojines, colchones y colchas.
También se confeccionaban prendas protectoras para los soldados, aunque no
se puede precisar la época en la que el acolchado se destinó a este fin. Sin
embargo se sabe que los cruzados, a su regreso, trajeron camisas acolchadas
pertenecientes a los sarracenos. Desde el siglo XI en adelante, los soldados
iban siempre protegidos por prendas de este tipo, e incluso aún en el siglo
XIX, los primeros soldados americanos las llevaban como protección contra
las flechas en las batallas con los indios.
En el siglo XIII, se
desarrolló en Italia la variedad decorativa acolchado, que se denominó
acolchado almohadillado o acolchado trapunto, y aunque la técnica venía
utilizándose ya desde tiempo atrás en la India y Turkiestán fue entonces
cuando adquirió importancia por los diseños realizados en Italia. Esta forma
de acolchado se realiza con dos capas de tela únicas, con los que se
perfilan los dibujos a punto de bastilla; algunas zonas se realzan
rellenándose por el revés de la labor. Una muestra temprana aunque perfecta
es un edredón siciliano que representa episodios de la juventud de Tristán.
También por la época tomó relevancia otro tipo de acolchado, el acordonado o
italiano que, aunque también se practicaba tiempo atrás en Siria y Persia,
donde solía trabajarse sobre lino fino de color blanco, con perfiles de hilo
amarillo y cordones de diferentes colores, adquirió renombre por los
complicados diseños de portugueses e italianos.
Esta misma técnica aunque
trabajada sólo en color blanco, había de adoptarse en algunas ciudades
castellanas, especialmente en Toledo, a partir del siglo XVI. El acolchado
acordonado precisa dos capas de tela, sobre las que se perfilan los dibujos
con costuras dobles, entre las cuales se introduce después un cordón para
formar relieves.
3.- Patchwork en
los Siglos XV y
XVI.
En los siglos XV y XVI,
la aplicación se utilizaba con frecuencia en la realización de todo tipo de
artículos para el hogar, por considerarse una técnica rápida y sencilla para
obtener bordados efectivos y de vivos colores. A menudo se trabajaba sobre
fondos de terciopelo a base de formas recortadas en ricas telas de satén o
cueros perfiladas en ocasiones con hilos de oro en realce. Los artículos así
confeccionados, se adornaban con técnicas de bordado y acolchado sobre las
aplicaciones que representaban emblemas, letras, vainas de armas, pájaros
animales y flores. Otro estilo de labor de aplicación era el denominado
broderie perse, que consistía en coser a punto de festón formas recortadas
de telas estampadas de algodón. Por la misma época en la India se empleaban
las técnicas del patchwork en los famosos y complicadísimos chales de
Cachemir, cuyas piezas se tejían primero por separado y se unían después
formando composiciones al estilo rompecabezas.
4.- Patchwork desde
el Siglo XVII
hasta nuestros días.
El acolchado adquirió
nueva popularidad en el siglo XVII. En esta época comenzó a emplearse en
prendas de todo tipo, como trajes, jubones, calzones y, más adelante,
enaguas. La difusión de esta moda continuó hasta el siglo XVIII en que
comenzó su declive, aunque las enaguas acolchadas continuaron aceptadas en
las comunidades rurales hasta el siglo XIX. Las técnicas del acolchado se
emplearon también en la confección de colchas, en sedas crudas o bordadas.
La popularidad de estas colchas continuó hasta el desarrollo, a principios
del siglo XVIII de nuevas técnicas de estampado, por parte de las industrias
textiles. A partir de entonces, la fantasía de estos nuevos tejidos hizo que
se utilizaran retales y piezas de ellos para confeccionar colchas y
colgaduras, con el consiguiente declive de los diseños más delicados que se
obtenían con los puntos tradicionales del acolchado. Pero en el siglo XIX se
produjo en Europa la decadencia de este nuevo estilo con el nacimiento de la
industria de fabricación de mantas. Desde entonces y hasta hace poco tiempo,
el patchwork, el acolchado y la aplicación han gozado de escasa popularidad
en Europa, a excepción de una breve racha de entusiasmo por una combinación
de las dos primeras técnicas acaecidas a mediados del siglo XIX. Este tipo
de labor consistía en coser dos capas de piezas, rellenarlas y acolcharlas.
Las piezas así preparadas se unían entre sí para confeccionar colchas.
Sin embargo el acolchado,
el patchwork y la aplicación habrían de continuar su desarrollo y alcanzar
las más altas cotas de perfección en otra parte del mundo entre 1775 y 1885.
Las técnicas llevadas por colonos holandeses e ingleses, florecieron en
América hasta el punto de considerarse como las formas más famosas del arte
popular. No resulta difícil comprender el por qué de este éxito, ya que los
tiempos fueron muy duros para aquellos pioneros carentes de enseres y estas
artesanías domésticas no sólo les servían para paliar sus necesidades, sino
también como entretenimiento, puesto que la actividad se desarrollaba en
reuniones sociales. Estas obras maestras en un principio se desarrollaban
sin diseños previos con escasísimas provisiones de telas de fantasía y casi
siempre en regiones salvajes inexploradas y a tiro de flecha de los indios.
Más tarde se crearon diseños llamados edificación del granjero, estrella de
Belén, rosa de Sharon, cabañas de troncos y muchísimos más. Estos diseños se
llevaban a la práctica en casos especiales: edredones nupciales, labores
colectivas para regalar a algún amigo, y colchas denominadas de "libertad"
que se ofrecían a los varones con ocasión de su mayoría de edad.
La llegada del siglo XX
puso fin a las carencias del pasado, los materiales de todo tipo comenzaron
a ser asequibles a todo el mundo, se disponían de máquinas y las necesidades
de crear labores hermosas con poco dispendio y de hacer artículos cálidos y
protectores con los materiales disponibles desaparecieron. Todos los
trabajos manuales cedieron su puesto a los artículos de fabricación
industrial. Este estado de cosas mantuvo su vigencia hasta mediados de este
siglo en que de nuevo muchas personas han sentido la urgencia de hacer algo
con sus propias manos. Esto, junto con el hecho de que los productos
manufacturados carecen de originalidad, ha traído como consecuencia el
resurgimiento de gran parte de las formas de artesanía del pasado. En la
actualidad, el acolchado, la aplicación y el patchwork tienen cada día mayor
demanda
En Cuba el quehacer
artístico se ve más en amas de casa, jubiladas, estudiantes, trabajadores y
profesionales de muy diversas edades donde utilizan la técnica del
patchwork.
El surgimiento de esta manifestación (trabajo con parches o retacería artesanal) se pierde en la memoria de los pueblos de muy diversas latitudes. En sus albores, el patchwork consistía en la unión de restos de material textil para formar una sola pieza y confeccionar así artículos útiles. También se empleó para remediar, mediante la aplicación de un trozo de tela o parche, el desgaste de los tejidos tanto en el vestuario como en otros artículos textiles domésticos. Pero el incontrolable ingenio humano va transformando poco a poco esta finalidad inicial de reparación y el parche va adquiriendo un valor ornamental expresado en cojines, mantas, confecciones, etcétera, con un marcado afán decorativo. Sin abandonar por completo estos propósitos, hoy el patchwork alcanza su esplendor en la elaboración de tapices a los que se les reconoce como una legítima expresión artística popular. Los diseños pensados con inteligencia y gusto, la habilidad de dibujar con tijeras los retazos de tela superpuestos en otra superficie textil que sirve de base, y el realce de cada pieza con puntadas cuyo papel es protagónico -algo distintivo del parche cubano-, evidencian la pericia de estos verdaderos pintores con telas e hilos. Sus obras, creativas y originales, por su colorido y belleza contribuyen sin duda al desarrollo del espíritu. |
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Página abierta a jóvenes artistas Zaida Rodríguez, exposición artesanía de tapices arte técnica parche o patchwork |
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