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Tani rastreando en la nieve. (Vídeo). |
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La llegada de Tani. |
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No estaba previsto, aunque siempre se comenta el tema de las mascotas no habíamos pensado incluir un perro en la casa, eso supone nuevas obligaciones, responsabilidades, más trabajo, tiempo y un largo etc. Pero un día la perra de una buena amiga sensible y cariñosa con los animales, había tenido sus cachorros y nos regaló uno de ellos, que por circunstancias, llegó a casa a los diez días de haber nacido. Se le puso el nombre de Tanis, que en andaluz quedaría como Tani. Era una bola de algodón negra con algunas manchas marrones en las patas, un peluche que miraba sin ver con sus ojos negros profundos. Inmediatamente se le preparó lo que sería su cuna y su casa: una caja de zapatos vacía. Se compró un biberón para alimentarla y dos libros de temas sobre perros para informarnos y aprender algo sobre como actuar con un animal de estas características que va a convivir en familia. Yo había tenido perros en el campo hace tiempo pero ese era otro mundo, aquellos eran mastines, criados con el ganado y con la misión de proteger frente a los lobos. Tani tendría una misión muy diferente: convivir y hacernos compañía.
Aprovecho aquí para agradecer a nuestra amiga lo que con los años se convirtió en el mejor regalo que yo personalmente haya tenido. |
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Dientes como agujas. |
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Tani tiene la edad del "todo juego" los dientes ya le han salido, son finos como agujas, arañan con la facilidad de un alambre. Yo le doy juego, revolcones, le provoco metiéndole la mano en la boca, mano que ella sujeta con esos alfileres de dientes, con una suavidad calculada que jamás me lo clava. Soy yo quien me provoco a diario arañazos al retirar la mano o el brazo bruscamente de su boca. En algunos casos puede llegar a hacerme daño y si hago algún gesto de dolor Tani lo comprende inmediatamente, cesa el juego e intenta lamerme el arañazo para curarme. Nunca imaginé tanta ternura en un perro que por sus características algunos cazadores les gusta emplear en las realas para cazar jabalíes. |
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Tani, ejemplo de entendimiento. |
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Con Tani se siguió la filosofía de que es más fácil que la persona que tiene interés entienda el lenguaje del perro, que al perro aprenda el andaluz mal hablao. Sin "palabras claves" sin órdenes concretas" hablándole con normalidad, Tani comprende perfectamente lo que se le dice. Lo que no comprende son algunos de los comportamientos irracionales de las personas.
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Siempre en medio. |
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Desde su nacimiento se convirtió en una compañía permanente, las veinticuatro horas, en medio de cualquier actividad, siempre a escasos metros, siempre en medio, no importaba el polvo, o el humo, ni el cemento, ni las temperaturas del sol o la nieve, hasta tal extremo que en cualquier actividad tenía que ponerle un cualquier objeto e indicarle que ese era el límite que no debía traspasar. Bastaba decirle una sola vez que no pasara cuando se acercaba a la zona de trabajo y llegaba al objeto para que comprendiera que ese día, ese objeto, era el límite que no debía traspasar.
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Tani, reloj natural. |
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Es asombroso el reloj natural interno de los animales. Tani sabe exactamente el horario de rutina de cada uno de los miembros de la familia, a qué hora llega a casa después del trabajo. Un ratito antes de la llegada habitual de cada uno se sienta en la entrada, en postura de atención y espera la aparición por la puerta de la persona correspondiente. Cada llegada es una fiesta, un saludo cariñoso, una bienvenida, una alegría inmensa. Como no le dejamos que se nos suba de patas para evitar mancharnos, Tani se expresa con locas carreras de ida y venida. A cambio solo pide una cosa: una palabra cariñosa, un saludo amable. ¡Grandes animales que nos empequeñecen a las personas!
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Un día feliz de trabajo. |
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De los diferentes trabajos, el día que me toca de jardinero es un día feliz para Tani. En cuanto me ve coger el pico, la pala, la podadora, etc. ya sabe que será un gran día; le mejora considerablemente el estado de ánimo, se rejuvenece y le entra una gran alegría porque ella hoy trabajará también y será de gran utilidad, que es su mayor deseo y además al aire libre. Todo empezó siendo un cachorro muy pequeño, en sus primeros días de corretear y reconocerlo todo, cuando la primera vez que me vio picar en el suelo y hacer un agujero, especialmente cuando me vio extraer la tierra de pequeños huecos con las manos, entonces decidió que ese trabajo lo podía hacer ella y rápidamente se puso a escarbar y sacar tierra con las patas, naturalmente me estorbaba. Mi primera intención fue decirle que se quitara y me dejara trabajar pero lo pensé despacio: aquello iba a ser una situación habitual durante años y yo notaba que se sentía feliz considerándose útil. Entonces probé una solución que sería la que he aplicado desde entonces con gran satisfacción para los dos: inicio un primer agujero a un par de metros de donde yo debo trabajar y ella rápidamente continúa escarbando y sacando tierra con sus patas; entonces inicio los agujeros reales y definitivos que necesito, mientras ella sigue con el suyo. Plantados los árboles o arbustos doy por terminada la faena y exclamo ¡muy bien!. Entonces ella corre llena de alegría por haber trabajado y haberlo hecho bien. En ese momento que se aleja corriendo y alegre, con unos golpes de pala tapo su agujero al que ella ya no prestará más atención, otro día será en otro lugar diferente.
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Un infeliz día de trabajo. |
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Los días que el trabajo es solar interiores son algunos de los peores para Tani. No puede acercarse, no puede pisar el cemento fresco, no puede correr, tiene listones límite de frontera por todas partes, no puede ayudar ni participar, hay polvo de cemento en el ambiente, es un verdadero aburrimiento. Transcurren las horas de trabajo y Tani está desesperada, da vueltas como los tigres en las jaulas, busca su pelota, la trae y me la deja en el suelo; finalmente se echa en la zona permitida con gran resignación y espera a que acabe la pesada, interminable, aburrida e insoportable jornada de solar baldosas, en la que ella piensa que ni ayuda, ni participa ni es de utilidad. Yo agradezco sus largas horas de compañía.
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Tardes de primavera. |
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En las agradables tardes de primavera, cuando el sol derrama alegría y cálidos rayos sobre la terracita elevada sobre la calle, Tani se sube a dos patas sobre el bordillo y observa atentamente los tranquilos paseos de la gente. Alegres y bulliciosos los niños juegan y corren alrededor de sus padres. Tani les ladra un par de veces ¡guau, guau! Los niños exclaman ¡un perro allí arriba!. Otros, los que ya le conocen, les gritan ¡Tani, Tani! El perro, aunque desde la terracita, se siente parte del juego de los niños, se le nota feliz y alegre. Avanza el sol hacia el oeste y sus rayos inclinados avisan a los paseantes, los niños y Tani que es hora de recogerse, de terminar el paseo y los juegos ... todos se retiran un poco cansados, pero satisfechos de haber disfrutado de una tarde familiar y agradable.
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Siestas de verano. |
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Siempre atenta y pendiente de mi actividad, Tani se sienta a unos metros de donde me encuentro realizando alguna tarea. En pleno verano el sol nos ahoga con fuego, solo una chicharra se atreve a romper el silencio asfixiante de la tarde. Tani me observa pero sus párpados le pesan, jadea bajo un sol que clava sus rayos en nuestras espaldas, se resiste a echarse y permanece sentada intentando permanecer despierta, no debe comprender por que me muevo y me atareo bañado en sudor con esas temperaturas ... pero como siempre ella permanece a dos metros, aunque en estas tardes de verano con los ojos semicerrados y la boca abierta, en un durmevela permanente.
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Tani no es un instrumento de defensa. |
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Nunca pensé en Tani como un instrumento de defensa. Siempre pensé que era más lógico que una persona adulta cuidara y protegiera a un pequeño animal. Tani creció y se hizo muy duro y fuerte. Con los años he podido comprobar que por su propio instinto sabe perfectamente cómo ha de comportarse.
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Tani, el mejor amigo. |
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Tani es un chucho mezcla de pastor alemán y podenco, pero el mejor amigo, no tiene precio. Su máximo interés es ser de utilidad.
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A mi perra Tani (1.994 - 2.006). |
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"Tani nos ha dejado, jamás pensé que la echaría tanto de menos. Tani, allá donde estés un millón de gracias por todo lo que nos has enseñado, por tu cariño, fidelidad incondicional y por esa responsabilidad de protegernos a todos, que tu sola adquiriste. Siempre estarás en nuestro recuerdo. Gracias por querernos tanto, Toñi"
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