|
EL PODER DE
LA VERDADERA PLEGARIA
La oración es el acto más efectivo que
podemos realizar, es la demostración
activa de nuestra creencia en la
Presencia de Dios, que acelera la
energía mental y emocional que hay
dentro de nuestro ser. La oración nos
alinea con aquello que ya existe en
nuestro interior y abre nuestra mente a
su revelación en el mundo exterior. En
otras palabras, tenemos aquello por lo
que rezamos, pero en la mayoría de los
casos, no somos concientes de ello. Dios
siempre está respondiendo a nuestras
plegarias, siempre recibimos una
respuesta de acuerdo con los principios
de la VERDAD, de acuerdo con la Voluntad
Divina, para nuestro mayor bien y de
acuerdo con nuestra Fe. Cuando no
dejamos que entren pensamientos de duda,
nuestras oraciones son respondidas,
SIEMPRE. Cuando somos específicos y
coherentes respecto a lo que deseamos,
las oraciones son respondidas, y cuando
no, también, solo debemos tener la
conciencia para interpretar esa
respuesta que hemos recibido y estamos
recibiendo constantemente!!!. Cuando
dejamos de responsabilizar a Dios o a
otras personas por como van las cosas en
nuestra vida, y estamos dispuestos a
aceptar que la responsabilidad es
únicamente nuestra, ¡las oraciones son
respondidas al instante! Sabemos lo que
hicimos, y lo que dejamos de hacer, para
que las cosas estén como están, para
sentirnos como nos sentimos.
Dios se encuentra en nosotros, somos
Uno con Él, y nuestra tarea es reconocer
y conectarnos con su Presencia, invocar
que ese Poder se manifieste a través de
nosotros, para hacer lo debamos hacer.
Necesitamos conectarnos con esa Fuerza
que ya existe en nosotros, para hacer lo
hay que hacer, invocamos ese Poder, esa
Fuerza, la reconocemos. La oración es el
recordatorio de que Dios está obrando en
nosotros y a través de nosotros, no hay
nada que buscar afuera, no hay nada que
pedir que ocurra ó se haga fuera de
nosotros, solo tenemos que sintonizarnos
con Aquello que ya existe. Muy dentro de
nosotros, sabemos lo que hay que hacer,
lo intuimos, sólo necesitamos elevar
nuestra Conciencia para que emerja ese
Poder Interior, y actuar. Con la
oración, invocamos la Presencia activa
de Dios en nosotros para actuar a través
nuestro. Solemos hacer oraciones
enfocadas a resultados determinados, y
pedimos se nos conceda esto ó aquello,
nos distraemos en ello, y no nos damos
cuenta que estamos dejando de hacer
aquello que nos corresponde hacer por
nosotros mismos. La oración es una
afirmación de aquello que ya existe, es
la confirmación de que estamos
dispuestos a reconocer y recibir aquello
que ya existe, a sintonizarnos con ello,
como consecuencia de nuestra Fe en la
Verdad de eso que es bueno para
nosotros. Sin embargo, solemos utilizar
la oración para solicitar la
intervención del Espíritu en lo que
creemos que es a nuestro favor o el de
otra persona. La plegaria como una
petición por la intervención de algo
Superior FUERA de nosotros, puede
bloquear el orden natural, porque
estamos enfocados en el problema y no en
la solución. Creemos que debemos
informar a Dios de nuestras necesidades,
pidiendo que algo sea suministrado ó
sanado en el exterior, cuando la
curación solo puede tener lugar en
nuestro interior, en nuestra Conciencia.
Estamos inmersos en el amor de Dios, nos
rodea por todas partes, necesitamos
afinar nuestra atención y nuestra
conciencia para poder verlo y
apreciarlo, somos una expresión de ese
AMOR. YO SOY y YO TENGO en concordancia
con nuestra Divina Conciencia restablece
nuestro vínculo con la Ley de Armonía en
nuestro mundo. Cuando nuestra plegaria
procede de la percepción ó el
sentimiento de que carecemos de algo,
cuando constituye una demanda de algo
que está fuera de nosotros, no estamos
entendiendo lo que ocurre, no vemos como
Dios opera de las más diversas maneras
todo el tiempo, en nuestra Conciencia,
no fuera de nosotros, intenta decirnos
todo el tiempo “Aquiétate y sabe que YO
SOY”, no nos damos cuenta que insistimos
en vernos y expresarnos como víctimas,
desdichados ó carentes, de este modo, no
estamos alineados con la Presencia
activa, la Omnisciencia de Dios en
nuestra vida, que está obrando aquí,
ahora y siempre, muy a pesar de nuestra
ceguera, soberbia y terquedad. Dios se
expresa constantemente en nuestra vida
de múltiples formas, lo que necesitamos
ya está dentro de nosotros, solo tenemos
que elevar nuestra Conciencia, y
sintonizarnos con el Espíritu, para
abrirnos a su Divina Presencia, a la
Unica Verdad de cualquier situación que
estemos experimentando.
La Verdadera Plegaria consiste en tener
presente que somos Uno con Dios, que
Dios quiere manifestar su Abundancia, su
Plenitud, que sintamos su Presencia y
Amor en nosotros, y lo expresemos y
manifestemos en nuestra vida y en el
mundo, ese ha de ser el motor de nuestra
vida, esa ha de ser la esencia impulsora
de cada acción, de cada palabra, de cada
pensamiento. Con éste nivel de sintonía,
manteniendo ese nivel de Conciencia,
podemos ver manifestada en nuestra vida
toda su Magnificencia, podemos ver como
estamos siendo constantemente bendecidos
por Su Gracia cada instante de nuestra
existencia!!!
Lina Cristiano
Valencia (Venezuela) |