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Una gota de sal
Vi en sus ojos una lágrima, una
gota de sal que quedó en mi
pañuelo, una herida profunda que
ardía, una cruel despedida y tus
manos de ruego y tus labios de
fuego en el último beso.
Fue mi blanca paloma que volaba
hasta el cielo su vestido
imitaba al sol su mirada al
alba. La creí un ángel la forme
en mis sueños pero solo fue
intento de mi mente en un hondo
recuerdo.
Fue la luz
de mi vida, resplandor de mi
alma, fue volcán de mi sangre,
pero también fue la mar para
apagar la llama.
Hoy no
esta pero mis ojos la ven cuando
se cierran y ahora una gota de
su mar sale de mis ojos y como
ella descansan en mi blanco
pañuelo, está la mía, está la de
ella y pensar eso aún me sirve
de consuelo.
Ladislao
Feder
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