Toda vestida de azul
llegaste desde el cielo
como un regalo de Dios
cuidándote con esmero.
Te dejó en mi regazo
te apreté muy fuerte al pecho
te llené de muchos besos
¡Dios nos ama! ¡es un hecho!
Dos ángeles de la guarda
decoraban tu cabeza
y una aureola que brillaba
resaltando tu belleza.
Te amo tanto niña mía
desde que llegaste tú
mi vida no es sombría
y el cielo se hizo azul.