Aparatitos   (envía Lobezno)

   

Como cada noche estaba delante de la tele viendo al musculitos de turno con el aparato para hacer abdominales. Ese día me decidí, “voy a comprar el aparato ese mágico que hace q se te ponga un cuerpo escultural con solo diez minutos al día” Y así lo hice. Tras quince días llegó el famoso aparatito. Desde luego que la primera hora que lo usas sudas pero bien………..mas que nada porque después de montarlo no se parecía en nada al que veía por televisión. Me sobraron 3 tornillos, dos gomas y una varilla de metal. Así lo deje hasta el día siguiente en el que otra vez fui manos a la obra y tras otra hora de sudar parece que la maquina quedaba bien. Dos días de resultado perfecto había perdido ya un kilo con solo montarlo.

A partir del tercero la cosa se complico. Empecé a hacer los ejercicios que venían con el manual. Creo que sólo llegue al primer abdominal, fui incapaz de hacer el segundo.

Al cuarto día me di cuenta de que eso de que cabe en cualquier sitio, significa meterlo y sacarlo de la cama, para lo cual hay que quitar todo lo que hay debajo de la cama meter y sacar el aparatito y volver a meter las cosas. ¿Y todo eso para un abdominal? Al cuarto pasé, al cuarto, al quinto al sexto. Fue entonces cuando el “aparatito” paso a engrosar esa lista de cosas que compras con las buenas intenciones de utilizar todos los días para ponerte en forma o similar y acaban en un rincón sin prácticamente uso.

Aunque este ejemplo es bastante corriente. Me gustaría hacer un ranking de aquellas cosas que compras y que luego nunca utilizas. Me da vergüenza, pero si, yo compré una maquina automática para pelar huevos duros.

 

 

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