Había una
vez, un hogar lleno de animales, los más
destacados un dobermann, tres gatos y una iguana
verde de metro y medio de largo.
Los gatos
y el perro llevaban una convivencia feliz
conjunta, y disponían de libertad para ir por
cualquier lugar de la casa, la iguana estaba
confinada en un terrario exclusivo para ella, ya
que debía tener una temperatura de entre 28 y 30
grados centígrados día y noche, invierno y
verano.
El
dobermann, cada vez que la iguana se movía en su
presencia le ladraba y molestaba, de la misma
manera los gatos hacían también alguna que otra
travesura a la iguana.
Pero llegó
un día en el que la iguana consiguió escaparse
de su cárcel, y con su metro y medio de longitud
y su rapidez acorraló a los gatos y al perro
encima de una cama teniendo así por primera vez
en su vida toda la casa para ella y a la vez,
ser ella quien molestaba y asustaba al resto.
Esto es una historia real, aunque la he escrito
como un cuento, pasó, y la verdad aún me estoy
riendo recordando la estampa de tres gatos y un
doberman, refugiados en alto para que la iguana
no les hiciera nada, a esto, apuntar que las
iguanas son herbívoras, pero tienen una valentía
digna de envidia.
Yolanda Blanco -
Adiestramiento Canino Tarragona