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Cuento de Luis Ángel Renes

 

   

  1 - Tiempos difíciles.

2 - El nacimiento de Thania y Luis Ángel.

 3 - El baile en la corte.

4 - El jardinero y la rosa.

5 - El Fantasma.

6 - La leyenda del sapo y la rosa.

7 - Es estanque

8 - La posada

9 - La biblioteca

10 - Algunos sapos no pueden saltar.

11 - l claro de luna.

12 - Viejos amigos.

13 - La cueva del dragón

14 - El tesoro de los reyes

  

     Rincón de amor

       

1 - Tiempos difíciles.


En un tiempo lejano, muy lejano. Yo vine a nacer en una tierra extraña atormentada por las querrás, la peste, la pobreza y todo tipo de enfermedades.

Cuentan los mas ancianos de la aldea que no siempre fue así, que antes de que los señores de la guerra viniesen a los poblados a llevarse a los jóvenes, existía una reina llamada Thania muy guapa y hermosa que junto a su marido Luis Ángel había unificado los territorios que antes luchaban unos contra otros en sangrientas querrás sin sentido, cuyo único objetivo era el intento de cada uno de los territorios de prosperar a consta de batallar con el resto de los territorios. Thania y su marido
Luis Ángel, se pusieron como objetivo desde el primer día que sé casarón, logran que todos los territorios fuesen prósperos y hermosos y que los jardines de todos los palacios estuviesen llenos de flores. Y también se propusieron conseguir que cualquier parte de la ínsula fuese seguro para los niños.
Lograron entre los dos que la gente de la ínsula durante su mandato se sintiese feliz, libre y que los niños pudieses correr y jugar por doquier.

Era costumbre por parte de los señores de la guerra ir a los poblados a reclamar a los muchachos jóvenes que allí se encontrasen para su ejercito y si los muchachos no se iban encantados con ellos, los señores de la guerra entonces mataban a todos los hombres del poblado, incluidos niños y ancianos y violaban a las mujeres y las vendían posteriormente como esclavas. Era tan triste que pasara todo esto, pero nadie podía detener a esos hombres, los pueblos enteros solo debían
obedecer.

Pero empecemos desde el principio, incluso antes de que yo llegara a este mundo tan hostil, antes de que la reina Thania junto a su marido Luis Ángel unificara los territorios para formar un reino que por un tiempo estuvo lleno de paz, felicidad y prosperidad. La ínsula en la que ahora vivimos se dividía en cuatro territorios: El del reino Albufera al Este, el del reino Nenúfar al Oeste, el de la reino Rosa al Norte y el del reino Sapo al Sur.

El reino Albufera estaba coronado por un castillo cuyas piedras estaban cubiertas por enredaderas cuya hoja era de color azul y era conocido como el castillo turquesa.

El reino Nenúfar estaba coronado por un castillo cuyas piedras estaban cubiertas por un musgo de un precioso color verde y se conocía como el castillo esmeralda

El reino Rosa estaba coronado por un precioso castillo de piedra blanca, era tan bonito y hermoso que le llamaban el castillo de marfil.

El reino Sapo estaba coronado por un precioso castillo, cuyas piedras eran de color rojizo y se le conocía como el castillo rubí.

No hay nadie lo suficientemente viejo o escritos que detallen del porque la ínsula se dividía precisamente en cuatro reinos.

El caso es que desde tiempos inmemorables estos cuatro reinos había estando batallando unos contra otros.

Muchos reyes y reinas habían gobernado cada uno de los reinos y muchos súbditos habían caído en las batallas que tuvieron los unos contra los otros.

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2 - El nacimiento de Thania y Luis Ángel


Quiso el destino, sabio que en el reino de la Rosa naciese un  día de luna llena en el seno de la corte, una niña muy guapa y hermosa. Thania la pusieron sus padres el rey y la reina del reino.

A los cuatro años de nacer Thania en el reino del Sapo un día también de luna llena en el seno de la corte, nació un niño feo a más no poder, al que sus padres el rey y la reina le pusieron Luis Ángel, con la esperanza de que alguna mujer algún día le pareciese aquel niño tan horrible le pareciese un precioso ángel. Como si su nombre hubiese marcado en el niño un poder especial, el niño fue dotado con un inmenso corazón, lleno de bondad, ternura y generosidad.

Nadie en aquellos días de querrás entre reinos llego a imaginar el destino que las estrellas y los astros habían reservado a los herederos de ambos reinos.

El tiempo pasó y los niños crecieron, tan pronto como Thania
cumplió los 18 años le llegaban ofertas de miles de pretendientes, ya que su hermosura y belleza no tenía comparación.

Pero ninguno de ellos le gustaba a la princesa, a ella los que no le parecían pretenciosos, le parecían egocéntricos, o sino vanidosos, hipócritas, incultos, vacíos y un sinfín de cosas más.

Así siguieron pasando los años y el príncipe del reino del Sapo cumplió los 18 años y empezaron también a llegar ofertas de montones de chicas, la mayoría de ellas cuando le veían cara a cara corrían despavoridas por lo grotesco que resultaba su rostro a los demás.

El príncipe Luis Ángel cansado de que le tomasen por un monstruo y que nadie se fijara mas que en su físico y nunca en su interior, decidió encerrarse en la biblioteca real del reino y se pasaba el día entero leyendo historias de amor, de querrás, poesía, historia y todo tipo de libros.

Año tras año fueron discurriendo sin que ni la princesa Thania ni el príncipe Luis Ángel se casaran.

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3 - El baile en la corte



Luis Ángel cumplió los 33 años de edad y todavía no habían encontrado mujer alguna.

Por aquella época era costumbre que si el heredero a la corona no cumplía la edad en al que nuestro señor Jesucristo había muerto en la cruz, se celebrara un gran baile al que se invitaran a todas las princesas de los reinos conocidos.

Y así se hizo y por primera vez en muchos años los reinos del Nenúfar, de la Rosa, del Sapo y la Albufera hicieron una tregua en sus constantes batallas para acudir todos al baile que se celebraría en el castillo del reino del sapo en honor al príncipe Luis Ángel.

Reyes, reinas, príncipes y princesas de todas las partes acudieron.

El príncipe Luis Ángel aquel día como otro cualquiera decidió permanecer en la biblioteca y ni en un solo instante se molesto en acudir al baile organizado en su honor.

Uno a uno llegaron todos los invitados, comían y bebían todos contentos hasta bailes se hacían entre los diferentes asistentes al evento.

Los últimos en llegar fueron el rey y la reina del reino de la rosa con su hermosa hija como acompañante, fue llegar la princesa Thania a la sala y todos los príncipes solteros asistentes automáticamente se olvidaron de sus novias y prometidas y empezaron a atender a la preciosa princesa.


Hora tras hora pasaba y la princesa Thania harta de tanto peloteo y tanta atención, diciendo a sus pretendientes que se encontraba mareada consiguió salir de la sala para dar una vuelta por el castillo.

Después de pasarse un buen rato dando vueltas se encontró con la biblioteca y dentro de ella estaba el príncipe Luis Ángel leyendo un libro. Cuando Luis Ángel se dio cuenta de la presencia de la muchacha, dejo de leer y la pregunto: "Hola buenas se ha perdido usted, la puedo ayudar en algo".

Princesa: "No gracias estoy ya cansada hoy de atenciones por parte de cualquier varón solo porque sea bella"

Príncipe: "No si yo lo preguntaba por ser amable, a mí su belleza exterior no me importa lo mas mínimo, hace años que a una mujer la pido lo mismo que ofrezco una gran belleza interior"

En aquel entonces la princesa se fijo en el libro que el muchacho leía, en la portada ponía "El jardinero y la rosa".

Y la princesa dijo: "Mi padre me leía ese libro cuando yo era niña, siempre desee ser la rosa del cuento"

El príncipe la miro por primera vez, vio que llevaba un hermoso vestido rosa y se fijo en los ojos de la princesa y pudo ver a trabes de ellos la majestuosidad de una rosa en su mirada.

Ella le miro a los ojos y vio tras ellos a un hermoso ángel.

Princesa:"Es curioso siempre quise ser la rosa de ese cuento"

Príncipe:"Pues yo siempre quise ser el jardinero del cuento"

Y así es como surgió el romance entre la reina Thania y el príncipe Luis Ángel.

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4 - El jardinero y la rosa.

Érase una vez hace muchos años, en un país muy lejano, un jardinero que cuidaba de los jardines reales. Nadie sabe como, ni por qué, en aquel jardín por orden del rey estaba totalmente prohibido plantar cualquier tipo de rosa.

Había toda clase de flores de todos los lugares del mundo y de todos los colores.

Un día en un sitio apartado del jardín, en el que el rey había decidido no tocar ni adecentar, nació una preciosa rosa.

El jardinero enseguida se dio cuenta de la existencia de la rosa y como estaba cansado de tanto trabajar decidió al día siguiente, al comenzar su jornada de trabajo, ir a cortar la rosa para que el rey no la viese.

Al ir a cortar la rosa, que por cierto era de color rosa, todas las flores menos esa rosa estaban con sus pétalos saludando al sol.

Cuando se disponía a cortarla, de repente la flor se abrió ante sus ojos mostrándole al jardinero toda su majestuosidad, hermosura y belleza.

El jardinero cautivo por la belleza de la rosa, decidió perdonarla la vida, a pesar de la prohibición del rey de que hubiese rosas en el jardín de palacio.

Día a día el jardinero iba a visitar a su rosa, la rosa como si supiese o esperase que el jardinero la visitara no se habría en flor hasta que él llegaba.

El jardinero empezó a contar su vida a la flor como si de una persona se trataba, le contaba su infancia, sus amores, las cosas que había hecho, las cosas por las que había sufrido, la rosa cada día que el jardinero pasaba con ella contándola su día, ella crecía.

Le hablo de un gran amor que había tenido de joven cuando se dedico a recorrer gran parte del mundo, la hablo de una linda muchacha mexicana de Monterrey, llamada Thania y de cómo le había robado el corazón y de todos los gratos recuerdos que tenia de ella y del amor que siempre la tendrá.

Pronto paso a ser una flor muy grande, demasiado para pasar desapercibida, como el jardinero savia que por esa parte del jardín apenas pasaba nadie, decidió plantar un seto para ocultar a su flor del Rey y que este le obligase a cortar la rosa de su amor.

Con el paso de los días, de las semanas y los meses al jardinero ya no le quedaron historias que contar a su amada flor, él sequía visitando a la flor pero por mas que la regaba y más que la cuidara y la abonara la flor día a día parecía que se entristecía y se mustiaba ante la falta de las historias que la contaba el jardinero.

El jardinero recordó que de pequeño leía un libro que trataba de un niño que vivía en un planeta muy pequeño y que todos los días arrancaba las malas hierbas por miedo de que se convirtiesen en enormes árboles que le dejasen sin planeta.

Recordó como en el libro se hablaba que un día en el planeta apareció una hermosa rosa y como el niño la cuidaba y como la rosa le hablaba y le iba conquistando el corazón.

Y le vinieron gratos recuerdos de aquel libro que había sido el causante de que él decidiese ser jardinero.

Así que busco el libro por su habitación y no lo encontró, busco por el desván y siguió sin aparecer, busco en el salón, en la cocina y en mil sitios más y el libro no aparecía.

Un día que tubo que entrar en el palacio, en la biblioteca Real, porque el Rey le había hecho llamar porque quería remodelar parte del jardín. Vio allí en la biblioteca destacando por encima de enormes libros y montones de libros un libro pequeño, olvidado, descuidado "El Principito" y se acordó de su rosa y de que quería leerle ese libro.

Cuando el Rey terminó de dictarle todas las reformas que quería hacer al jardín, el jardinero le pidió humildemente que le dejara ese libro, porque le había leído de pequeño y le gusto mucho y quería volver a leerlo.

El rey alargó la mano al libro y sin ni siquiera mirar de qué libro se trataba se le dio al jardinero y le dijo "Todo tuyo te le regalo".

El jardinero al principio rechazó el regalo del rey, pero el rey insistió mucho diciendo que tenia montones de libros y que se podía quedar perfectamente con ese.

Al día siguiente el jardinero fue al jardín y se dirigió a su rosa que ya parecía que iba a morir en cualquier momento y empezó a leerla el libro.

Fue empezar a explicar a la flor en que se parecía un sombreo a una boa que se había tragado un elefante que la flor como si fuese un milagro recupero todo su esplendor.

El jardinero iba todos los días y la leía una página del libro.

Cuando llego a la parte en la que hablaba del amor del niño por su rosa y de cómo esta le conquisto su corazón, el jardinero formulo un deseo en voz alta. Desearía que mi flor pudiese hablar con migo como en el cuento.

Y como si por arte de magia se tratara de repente se oyó un Luis Ángel te amo con toda mi alma procedente de la flor, el jardinero que no daba crédito a lo que oía se quedo de una pieza.

Con los días iba terminando de leer el cuento y la cantaba canciones la escribía poemas y hablaba de todo con su flor.

En la noche el jardinero tuvo un extraño sueño, soñaba como su flor iba cambiando de color del rosa amistoso que ella tenia se iba convirtiendo en el rojo pasión que él la procesaba, Al día siguiente estaba paseando el Rey por el jardín le pareció oír unas voces y se acerco a ver lo que pasaba y no daba crédito al ver en su jardín una rosa cuando estaba prohibido plantan rosas en su jardín.

Automáticamente el Rey mandó cortar al jardinero la flor, el jardinero que amaba profundamente a su flor, a la que la había llamado Thania como un amor de juventud que el tubo, del cual guardaba gratos recuerdos, se negó en rotundo a cortarla.

Viendo el Rey que no le obedecía, decidió ser el mismo el que cortara la flor, el jardinero se puso a forcejear con el rey para salvar a su amada.

Con el forcejeo la flor al final casco en su tallo y fue a parar al suelo.

El jardinero roto por su desdicha cogió la flor que él amaba y empezó a llorar sobre sus pétalos.

Como si de un milagro se tratara en aquel preciso instante hubo una ráfaga de viento que izo que el libro se abriese y mostrara la ultima pagina del libro, la pagina que se añade en blanco para las dedicatorias.

Entonces la flor casi moribunda, recito lo que en la página ponía.

"Mi querido Principito por muy lejos que estés de tu planeta y de mí y por mucho que crezcas, yo siempre te recordare y te querré"

Entonces la flor ante el asombro del jardinero y del propio Rey se convirtió en una preciosa, esplendorosa, armoniosa y siempre hermosa mujer.

Como cabe de esperar en todos los cuentos el jardinero y la mujer se casaron y llenaron su casa de mucho amor y muchas rosas de todos los colores.

Y fueron felices y comieron perdices.

Fin

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5 - El Fantasma


Pero volvamos a nuestros días, al presente. Hace ya días que en el poblado no se hace más que hablar de que en el bosque hay un fantasma. Dicen que es el espíritu de un guerredo atormentado que vaga por el mundo en busca de un amor perdido.

La verdad yo nunca he creído en fantasmas y supersticiones de ese tipo.

Pero una noche estaba yo en el bosque, recogiendo setas, era una noche de luna llena. Y de repente se me cortó la circulación al oír el relinchar de un caballo a mí espalada.

Cuando me di la vuelta casi me quedo petrificado, ante mí había un caballo negro como la noche misma que no hacia mas que echarme su aliento encima, con el frío que había presente parecía que el caballo estuviese expulsando humo por la boca.

Encima del caballo, montado a su lomo había un hombre bastante alto, parecía casi un gigante en comparación a la mayoría de los hombres que median 1,50 de estatura como máximo.

El hombre no mediría más de 1,85 pero montado en su caballo negro y con esa armadura sinistra de color negro a mí me parecía un gigante.

El hombre se bajo del caballo y se quito el casco que le cubría el rostro, entonces yo no tuve duda alguna estaba enfrente del fantasma del que tanto hablaban en el poblado.

Aquel fantasma tenia una cabellera blanca, lo suficientemente larga como para llegar hasta sus hombros, su tez era blanca de un blanco casi inmaculado y sus ojos, esos ojos fueron los que sin duda alguna evidenciaban que se trataba sin duda de un fantasma y no de un hombre ya que carecían de color alguno y eran también blancos como la nieve.

Yo como era de esperar del susto que me pegue me quede con el rostro tan blanco como él.

El saco un escudo del lomo de su caballo y me señalo el emblema que en él estaba dibujado.

Se trataba de un sapo con una rosa a su lado, sentado en un nenúfar que flotaba en una albufera. Y dijo "¿Donde?".

Yo cagado de miedo "¿Donde?, ¿Qué?"

Fantasma "¿Donde esta, esta imagen, donde la puedo encontrar?"

Yo en aquel instante recordé una antigua leyenda sobre un sapo y una rosa. Y recordé que aquella imagen estaba en el estanque real del palacio del reino de la Rosa y así se lo hice saber.

Cuando volví al poblado y se lo conté a todo el mundo se quedaron impresionados por mi valentía.

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6 - La leyenda del sapo y la rosa.



Según dicen cuando el Rey Luis Ángel y la Reina Thania se casaron, empezaron a hacer acuerdos con los otros dos reinos para conseguir la paz.

Paso mucho tiempo y hubo muchas negociaciones, pero al final consiguieron que los cuatro reinos se uniesen en uno solo.

Por lo visto llevaban barios días, semanas, meses y es probable que incluso años buscando un emblema para el reino.

Cuando una noche la reina tubo un sueño vio en su sueño una Albufera y sobre la Albufera un nenúfar, sobre el nenúfar un sapo y al lado del sapo una rosa.

En su sueño el sapo le contaba una historia:

Hace mucho tiempo en un reino muy lejano había una princesa muy hermosa que siempre bestia trajes de color rosa y por eso todo el mundo la llamaba La princesa Rosa.

La princesa día y noche rezaba a Dios y le pedía a las estrellas que le encontrasen a un hermoso príncipe con quien casarse.

Un día desconsolada lloraba en una Albufera donde había un nenúfar, donde estaba una rana.

La rana le pregunto a la princesa, porque una chica tan guapa como tu esta llorando.

La princesa le contó que desde hace muchos años espera que un precioso príncipe se aparezca y venga a casarse con ella.

La rana y porque buscas un precioso príncipe, acaso no sabes que es más bonito el interior del individuo que su exterior.

La princesa soltó su última lágrima y se fue a palacio.

Día tras día la princesa volvía a la albufera y hablaba con el sapo

La princesa a pesar de que nunca le habían gustado para nada los sapos fue cociéndole cariño.

Al paso de los días la princesa se enamoró del sapo y se lo hizo saber, el sapo agradecido por su honestidad empezó a escribirla canciones, poemas, relatos y a contarla todo tipo de historias.

Con el paso del tiempo el sapo también se enamoro de la princesa.

Pero nadie veía con buenos ojos la relación de la princesa con el sapo.

Todos lo veían antinatural y pecaminoso que una princesa estuviese enamorada del sapo.

La princesa visitó a cientos y cientos de brujas y sabios en busca de la forma de que ella y el sapo estuviesen pos siempre juntos.

Un día una bruja le dio un brebaje y le dijo "si realmente quieres estar siempre junto a tu sapo y que nadie os pueda separar debéis tomar ambos esta poción. Pero te advierto que el precio a pagar es muy caro".

La princesa dijo: "El dinero no me importa solo quiero estar junto a mi sapo".

La bruja rió, le dio dos frasquitos pequeños, rechazo el dinero y la dijo "No es dinero lo que vas a tener que pagar para estar siempre junto a tu sapo"

La princesa sin darle importancia a lo que le había dicho la bruja corrió a donde el sapo y le dio la poción y ambos bebieron de la misma.

Entonces Albufera, Nenúfar, Sapo y princesa en forma de una preciosa rosa fueron a formar parte de un estandarte en espera de que alguien les encontrase algún día y les dibujase

 

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7-. El estanque

Pasaban los días y un día que estaba andando por el reino de la Rosa, se me hizo tarde y me fui a refugiar al antiguo castillo de la reina Thania.


Era una noche muy clara, el castillo que ya no contaba con sirvientes, ni con candiles, ni nada de nada, estaba perfectamente iluminado por la luna y las estrellas.


Todo indicaba que ese castillo había sido abandonado hace años y que había sido pasto del pillaje.


Como era de noche y hacia frió busqué por los alrededores piedras y ramas secas para hacer una hoguera con la que calentarme mientras durmiera por la noche.


No sé que hora sería cuando en medio de mi sueño oí otra vez el relinchar del caballo del fantasma.


Al principio creí que era otra vez mis pesadillas, ya que desde que había visto al fantasma, no había noche en la que no me levantara con un sudor frio porque había soñado con nuestro primer encuentro.


Entonces oí otra vez el relincho, serían mis pesadillas, sería mi imaginación. O en aquel castillo no estaba yo solo y estaba conmigo el fantasma.


Entonces recordé su emblema, el emblema del antiguo reino de la reina Thania y el rey Luis Ángel y me acorde que le había dicho que podía encontrar el dibujo del emblema en el estanque del antiguo castillo de la reina Thania, en el reino de la Rosa.


Y me levanté sobresaltado. Cuidadosamente me fui acercando procurando ser lo más silencioso posible al estanque.
 

Y allí estaba sentado en el borde del estanque mirando al mosaico que la reina Thania hace muchos años mando hacer del estandarte.
 

El fantasma parecía que estaba llorando y en sus balbuceos se le podía entender: “¿Dónde?”.


Yo empecé a pensar que aquel fantasma no sabia, no podía o tal vez estaba condenado a hacer siempre la misma pregunta “¿Donde?”.


De repente se dio la vuelta, yo quería correr más rápido que el viento y tan lejos de allí como me fuera posible, pero las piernas no me respondían.
 

El fantasma se puso de pie me miro a los ojos, señalo al estanque y volvió a decir “¿Donde?”.
 

Como si una fuerza invisible se tratase me vi empujado inexorablemente hacia el estanque.
Yo quería huir, marcharme de allí, escapar del fantasma, pero mi cuerpo parecía tener voluntad propia y se dirigía sin ninguna duda posible al estanque.
 

En mi vida había visto el mosaico del estanque y aun menos sabía que aquel estanque tenía algo más que un mosaico con el dibujo del estandarte.
Encima del mosaico había una especie de pedestal y tenia un hueco de algo que había encajado en él.
Debajo del mosaico había cuatro frases en forma de adivinanza o vete a saber tú lo que querían decir aquellas frases.


La primera frase decía así: “En una Albufera encontrarás un Nenúfar” y una “E” dibujada al lado.
La segunda frase decía así: “En un Nenúfar encontrarás un Sapo” y una “O” dibujada al lado.
La tercera frase decía así: “En un Sapo encontraras un diamante” y una “S” dibujada al lado.
La cuarta y ultima decía así: “En un Diamante encontraras una rosa y en la rosa la llave que te conducirá a nuestro mayor tesoro” y una “N” dibujada al lado.


El fantasma volvió a preguntar señalando las cuatro frases: “¿Dónde?”.
Como si yo supiese la respuesta a las cuatro, dije sin pensármelo dos veces.
Es evidente que lo que tú buscas esta relacionado con el estandarte, con los cuatro reinos y con la reina Thania y el Rey Luis Ángel.
 

El fantasma dejó de llorar, sonrió y dijo “Sí, pero ¿donde?.
 

Yo dije: "Es evidente el puzzle esta compuesto de cuatro piezas, como piezas tiene un rompecabezas" Y creo que el pedestal es una puerta que conduce a algo y que para activar el pedestal necesitamos cuatro objetos que deben de encontrarse en cada uno de los reinos y creo que debemos empezar buscando en el reino Albufera una especie de Nenúfar.
 

Por primera vez en mi vida oí decir al fantasma una frase completa y sin utilizar su “¿Donde?” habitual:
- “Y como sabremos qué Nenúfar coger, si se trata de una albufera estará plagado de ellos”.
- “Sugiero empezar a buscar en el antiguo palacio del reino Albufera”
- “Bien mañana cuando amanezca y hallamos descansado, iremos los dos al antiguo castillo del reino Nenúfar”.
- Yo: “¿Iremos?”.
-“Si tu vendrás con migo, parece ser que tienes un don especial para estas cosas” me repondió el fantasma.
-“Pero, ¿Los fantasmas pueden viajar a la luz del sol?”
 

- “jajá jajá”. “No soy un fantasma, pedazo de ignorante, soy albino y mi nombre es Sir White. Así me pusieron mis padres nobles de nacimiento al ver que era mas blanco que la leche”
 

-“Si no queda mas remedio entonces iré con usted Sir White.”
 

-”Así se hará entonces, ahora descansemos y no trates de huir o te daré caza como a un animal”
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8-. La posada

A la mañana siguiente cuando los primeros rayos del sol golpeaban al alba, note que me golpeaban la espalda con algo duro y pesado.
Yo creía que estaba en mi choza y que alguno de mis amigos trataba de levantarme para ir hacer las labores diarias y que todo había sido un mal sueño.
Así que respondí, sin abrir los ojos: “Juan no seas pesado ahora me levanto déjame un ratito más”.
Y me volvieron a golpear otra vez con el mismo objeto esta vez más fuerte.
Me levante y mira hacia arriba y allí estaba Sir White montado en su caballo negro golpeándome con una especie de lanza.
Es curioso no recordaba que le hubiese visto nunca con una lanza.
Pero quien era yo como para deducir, o incluso como para pensar en si aquel caballero llevaba habitualmente una danza o no.
Dije entonces: “Que quiere señor”
Sir White: “Levántate, que tenemos mucho camino por delante”
Yo: “Pero pretende que me ponga a andar sin asear y sin desayunar"
Sir White cogió de una de las alforjas del caballo un trozo de queso, un trozo de pan y una bota de vino y dijo: “Ahí tienes para que desayunes, si vas 200 metros por ese sendero de ahí abajo encontraras un río”
Y también me tiro un trozo de jabón.
Yo comí un poco de queso, un poco de pan y lo pase por mi garganta ayudándome del vino y le devolví el resto al caballero.
Y tal como él me indico baje por el camino y me asee tan rápido como me fue posible.
Durante todo ese tiempo él sequía montado en su corcel, mirándome como diciéndome, vamos majo que no es para hoy.
Tan pronto como termine de asearme, comenzamos a andar en dirección al reino de la Albufera en busca del antiguo castillo.
Como es de esperar el tubo que reducir mucho el paso del caballo para que yo pudiera seguirle, así como debimos de hacer varias paradas para descansar y una para comer.
Y se hizo de noche y el caballero vio una posada y decidió que pasáramos la noche allí.
Entro en el recinto que estaba bien vigilado por guardias dotados de ballestas y dejo el caballo en la cuadra del establecimiento y antes de dirigirse a la taberna de la posada le quito las trinchas y la silla de montar al caballo, saco un cepillo de una de las alforjas, cepillo al caballo, le echo pienso, forraje y paja en un saco que había para dar de comer a los caballos, lleno un pilón que allí había con agua que cogió del pozo del patio y termino acariciando la cabeza del caballo y diciendo “Buen chico”.
Cuando entramos en la posada, el caballero se dirigió al posadero y le dijo: “quiero dos jarras bien grandes de agua miel, quisiéramos mi sirviente y yo pasar la noche aquí”.
Es curioso observar la reacción de la gente la primera vez que ven a Sir White, a todos sin excepción les tiemblan las manos y no se atreven a mirarle por segunda vez a los ojos.
Posadero:” Bien su habitación será 5 chelines, su criado tendrá que dormir en los cobertizos de los sirvientes, aquí en la casa solo pueden dormir los señores”
El caballero saco una saca llena de monedas y deposito 6 chelines, 5 por la habitación y 1 por las jarras de agua miel.

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9-. La biblioteca

A la mañana siguiente tan pronto como sé ojo cantar al gallo, un muchacho estaba despertándome.
Muchacho: ”Despiértate, despiértate. Tu amo té esta esperando en las cuadras”
Yo tan rápido como pude me levanté, desayuné en la cocina que había en el cobertizo de los criados, me aseé y fui a las cuadras.


Cuando llegue, allí estaba el caballero con su caballo negro ya ensillado y una mula a su lado.
 

Yo pregunte: “¿Y esa mula mi señor?”
- “La he comprado para ti, tu caminas muy despacio y haces que tardemos mas de la cuenta en llegar a nuestro destino”


Yo sin rechistar, monté en la mula que estaba atada al caballo de Sir White y nos dirigimos hacia el antiguo castillo del reino Albufera.
No tardamos en llegar al castillo, este se encontraba prácticamente en ruinas.
 

Yo cuando lo vi, empecé a rezar mentalmente, porque todavía conservara lo que estábamos buscando.
Sir White y yo recorrimos el castillo de arriba abajo buscando un estanque que nos diera algún tipo de pista.
Es curioso para ser el reino de la Albufera, no había ningún estanque, no quedaban vestigios de ningún tipo de estandartes o cualquier cosa que recordara al tapiz que la reina Thania había hecho hacer para todos sus castillos.
 

De las pocas cosas que se conservaban prácticamente intactas, una de ellas era la biblioteca, allí al revisar los libros que había, vi por casualidad que uno de los libros estaba intacto, todos los demás tenían moho o estaban destrozados por el tiempo, todos menos ese libro.
En el pomo del libro ponía “El jardinero y la rosa”.
Quise cogerlo para echarle un vistazo, hacia muchos años que había leído ese libro en casa, según mis padres a mí me encontraron en una cesta río abajo con ese libro como único acompañante.


Pero cuando más intentaba sacarlo de la estantería mas me costaba, apoyé mi peso sobre él para sacarlo por la parte de arriba haciendo presión la parte de abajo con la estantería.
Entonces volqué el libro y lo pasé de posición vertical a horizontal, la estantería se movió y dejo al descubierto una pared cubierta de moho y polvo.
Me puse a inspeccionar la pared y descubrí que detrás de toda esa suciedad había escrito un mensaje, así que con mucho cuidado limpie la pared. Y cuando termine de hacerlo llamé a Sir White para que viese el mensaje que en ella había grabado, el mensaje decía así “Solo los iluminados podrán encontrar a través de la ventana que muestra el corazón, el camino de sangre dejado por aquellos que hicieron posible la paz entre los reinos”.
 

Sir White como ya me tenía acostumbrado de otras veces hizo su pregunta habitual “¿Dónde?”.
Yo aquel día debí de tener ganas de coña, así que le respondí: “¿Dónde están los iluminados, dónde está la ventana, dónde el corazón o dónde el reguero de sangre?”
 

Sir White: “Los iluminados no tengo ni idea de donde están, pero si han de ser los que encuentren lo que estos muros esconden, esos seremos nosotros. En cuanto a la ventana y el corazón, allí en lo alto detrás de nosotros mirando hacia el oeste hay una vidriera donde aparece la imagen de Thania y Luis Ángel mirándose el uno al otro con un corazón entre sus respectivas manos y estos dos corazones entrecruzados”


Yo me quede amojonado, hasta ahora era yo el que se fijaba de estas cosas, el que las descubría, el que resolvía los acertijos.
Así que no pude evitarlo y le pregunté: “¿Y como sabes tu todo eso?”.


Sir White: “Es simple la reina Thania me encomendó a mí el encargo de buscar al orfebre que realizo esa ventana”
 

Yo: “Entonces ¿qué es lo que té falta por saber?, ¿Que es a lo que te refieres cuando preguntas dónde?”
 

Sir White: “La pregunta es evidente, me refiero a donde esta el nenúfar que hemos venido a buscar”
 

Yo: “No lo sé, pero algo tiene que ver con la vidriera que mandaste encargar por orden de la reina Thania. ¿Sabes si hay forma de llegar hasta ella?”
 

Sir White: “Si todavía continua en el extremo norte de la biblioteca la escalera de acero que se mando construir, por supuesto que se como llegar hasta la vidriera, lo malo es que solo puede ir uno, el otro debe sujetar la escalera”
 

Cogimos entre los dos la escalera y la apoyamos sobre la pared para así alcanzar la vidriera, cuando llegue hasta donde esta estaba cubierta de telarañas menos mal que tenia un resorte que permitía girarla a gusto y puede limpiarla por dentro y por fuera.
 

Se trataba de una hermosa vidriera sin duda alguna. Él limpiarla me llevo gran parte del día y por mas que la estudié no pude encontrar nada en ella que me pudiese indicarme la ubicación del nenúfar.
 

Ya agotado del duro día de trabajo decidimos descansar allí mismo en la biblioteca.
Sin darnos cuenta se nos había hecho tarde y el ocaso anunciaba la noche y pronto el sol se escondería detrás de las montañas.
 

Cuando el sol empezó a esconderse, algo como mágico paso con la vidriera, de los corazones unidos de Thania y Luis Ángel salió una luz roja muy intensa, debido al color rojizo que adopta el sol al oscurecerse y al color rojo de los dos corazones.
 

Visto desde abajo ese haz de luz parecía un rió que corría en pos de la pared.
Como dos posesos cogimos la escalera para alanzar el punto donde la luz dibujaba los dos corazones.
La luz señalo uno de los muchos nenúfares de escayola que adornaban la sala.
Así que procedimos a arrancar el nenúfar señalado con la ayuda de una daga, con la esperanza de que dentro escondiese el nenúfar de oro y así fue, dentro estaba el nenúfar de oro.
 

Al inspeccionar el nenúfar de oro encontramos escrito en la parte de atrás: “Aquello que buscáis en un río está, mas aunque se supone que le gusta saltar jamás lo hará. Solo si eres ciego en él río no lo verás.”
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10-. Algunos sapos no pueden saltar

Al día siguiente nos dirigimos al reino Nenúfar al viejo castillo a buscar algún indicio sobre el sapo.
 

Cuando llegamos para nuestra sorpresa no estaba medio destruido y abandonado, sino todo lo contrario estaba bien custodiado y parecía rebosar actividad a todas horas, nos dirigimos a la puerta principal y allí dos soldados nos impidieron el paso.


Soldados: “Alto no se puede pasar”
 

Sir White: “Somos extranjeros que venimos de lejos para mostrar nuestro respeto al rey”
 

Soldados:”Aquí ya no hay reyes, solamente hay un señor de la guerra y solo se puede entrar para formar parte de su ejército o los jueves que es día de mercado”
 

Sir White: “Nos podrían indicar donde podríamos encontrar mi sirviente y yo un sitio para descansar cerca de aquí”
 

Soldados: “A media milla al este hay un poblado es posible que encuentren a alguien que les cobije, si es que encuentran a alguien... ja, ja, ja”
 

Nos dirigimos al este en busca del poblado, no tardamos en encontrarlo, pero la imagen era desoladora, había cuerpos de muertos algunos maltrechos y otros carbonizados, la mayoría de las casas estaban destruidas o medio derruidas, la verdad no nos parecía un buen sitio para alojarnos, así que fuimos sin rumbo alguno hasta que Sir White dijo”: Este es un sitio tan bueno como otro cualquiera para descansar, tú haras la primera guardia de cuatro horas, cuando pasen cuatro horas me llamas a mí y así nos turnaremos hasta el alba, mas te vale por tu pellejo y el mío que no te duermas en tus guardias y si oyes algo extraño me despiertas”


La verdad es que aquella noche estuvo plagada de ruidos extraños, la mayoría los conocía porque no era la primera vez que dormía a la intemperie, pero aquellos ruidos a pesar de serme conocidos y comunes me ponían la piel de gallina.
 

Así nos fuimos turnando hasta el alba, al día siguiente era jueves así que nos dirigimos al castillo pero hicimos un alto en el camino, Sir White cogió y marcó un árbol con una estrella de cinco puntas, yo ya creía que iba a realizar algún sortilegio cuando ante mi asombro cogió todas las armas y las envolvió en un trapo y las escondió en un hueco del árbol que había marcado.


Continuamos nuestro camino hacia el castillo, otra vez los guardias nos impidieron el paso.
 

Soldados:”Alto”
 

Sir White: ”Queremos entrar a comprar algunos artículos al mercado”
 

Soldados: “Antes debemos asegurarnos que no vais armados para que no podáis armar broncas”
 

Sir White: “Adelante, podéis comprobarlo tanto yo, como mi sirviente no vamos armados”


Entonces comprendí porque había guardado las armas dentro del árbol, los soldados comprobaron detenidamente que no íbamos armados y nos dejaron pasar.
 

Una vez dentro del castillo nos dirigimos a las caballerizas dispuestas para los visitantes para dejar a nuestros animales, Sir White quitó las trinchas a su caballo, lo cepilló y le dio una manzana y le dijo: “buen chico”.

 

Entonces me lanzó el cepillo y una manzana y me dijo: “¿A que esperas?”. Yo sin responder a su pregunta hice lo mismo con mi burro y le devolví el cepillo.


Estuvimos deambulando por el mercado, cada uno por su lado yo ni siquiera sabia que esperaba Sir White de mí, es mas hubo un momento en el que le perdí de vista y me puse a dar vueltas desesperado buscando al que ya consideraba como un amigo, casi como un hermano.
Cuando de repente noté que tiraba alguien por atrás de mí y me tapaba la boca.


Sir White: “No hagas ruido he encontrado el jardín real, hay un estanque y una rana que echa agua sobre un mosaico que hay dibujado en él”
 

Y nos dirigimos al jardín real, allí tal como me había dicho Sir White, había un estanque, en el estanque un pedestal, encima del pedestal un sapo y de su boca brotaba agua que iba a caer encima de un mosaico, debido a la cantidad de nenúfares que había en el estanque no se podía distinguir el mosaico así que me metí en el estanque a quitarlos, pude observar que se trataba de un mapa del reino nenúfar, cuando una voz femenina dice “Se puede saber que hacen ustedes en los jardines de palacio y sobre todo que hacen en el estanque, hagan el favor de salir de aquí si no quieren que llame a los soldados y acabar en los calabozos”.


Yo me volteé para ver quien era quien decía esas cosas y me parecía que era un ángel, llevaba un precioso vestido rosa y portaba en sus manos una hermosa rosa roja que parecía palidecer ante su presencia.
 

Yo dije hipnotizado por su belleza, aun no sé muy bien porque lo hice, pero dije: “Nos iremos pero antes me gustaría saber el nombre del ángel tan hermoso que habita en la tierra"
 

Sir White: “Disculpe a mi sirviente enseguida nos vamos, espero que perdone nuestra intromisión y por favor no llame a los soldados”
 

Muchacha: ”Su sirviente lleva razón, no me he presentado, Soy Thania la única hija de Saparimus el señor de la querrá que vive en este castillo y controla este territorio y vosotros quienes sois”
 

Yo iba a contestar cuando Sir White se me adelanto y dijo: “Yo soy Sir White, un trotamundos que vaga por el mundo en busca de las respuestas de la vida y el no es nadie, tan solo un criado, mi criado”
 

Thania: ”Encantada de conoceros, Sir White y compañía, ahora marcharos de mi jardín. Por cierto Sir White debería pedir a su criado que vista ropa más decente y no esos harapos y que deje de andar en mis nenúfares, espero que no me haya roto ninguno, si es así mandare que os busquen y os corten la cabeza a ambos”
 

Nos fuimos tan rápidos como fue posible del jardín, recogimos a nuestros animales y nos disponíamos a salir del castillo cuando vi a un pobre hombre muy mayor mendigando, cogí la única moneda que llevaba encima y le dije: “Tome anciano es lo único que tengo espero que le sirva de algo”
 

Anciano: ”Muchas gracias muchacho, porque estas mojado”


Yo:”Pues andaba buscando un sapo, un sapo hermoso, un sapo que no salta, un sapo que le gusta el río y que hasta un ciego podría ver”
 

Anciano: ”¿Aquí en el castillo?. Ja, Ja, Ja ....”


Yo: ”Porque se ríe anciano ese sapo es muy importante”
 

Anciano: ”Y tanto que lo es, como se nota que no sois de aquí, así se llama a la montaña de la que mama el único rió de la zona”


Sir White y Yo: “¿¡Qué!!!?”
 

Anciano, al oeste a media milla de aquí encontrareis un rió, si le seguís hacia su nacimiento, encontraréis una montaña que a lo lejos parece un sapo enorme, ahí tenéis a vuestro sapo, al sapo que le gusta el ríó y no puede saltar.


Como era posible que lo que buscábamos estuviese tan a la vista de todo el mundo, o tal vez no lo estaba.
Así que hicimos lo que nos indicó el anciano y recorrió el río hacia su yacimiento y ahí estaba una gran montaña que parecía un sapo y de la boca del sapo manaba el río.


Entonces comprendí que quería decir el mosaico y porque mostraba un mapa de la zona, no era pura decoración indicaba donde se encontraba el segundo objeto, inspeccionamos la montaña pero no parecía contener ninguna cueva, así que me dispuse a bañarme en la cascada que producía el agua al caer de lo que parecía la boca del sapo.


Cuando me introduje en la cascada vi que detrás de ella había una gruta y llamé a Sir White, enseguida vimos un montón de antorchas colocadas a la entrada cogimos un par de ellas y las encendimos y pudimos ver un mensaje que decía: “Enhorabuena habéis encontrado mi escondite pero antes de encontrarme a mí deberéis pasar las pruebas”


“Primera solo el verdadero espíritu de mi corazón os guiara a mí”
 

“Segunda aquel que no quiera dañar nada encontrará el camino”
 

“Tercera solo saltando se puede llegar hasta donde está un sapo”


Había una sola puerta en toda la caverna y alrededor de ella había un montón de resortes, todos ellos habían la forma de una rosa, había rosas de todos los colores rosas abiertas, rosas con un solo pétalo, con dos, con tres, etc. Pero solo había una rosa de color rosa y hacia la forma de un capullo de una rosa sin abrir.


Sir White se disponía a accionar uno de los resortes el que era de una rosa roja abierta, el más grande de todos, cuando yo le dije: “Espera ese no es”
 

Sir White: ”¿Cómo?”
 

Yo: “Ese resorte no es”
 

Sir White: “Esta claro que el corazón del Sapo es una rosa y que hace referencia a Thania la reina del reino Rosa y si ella es la rosa, el sapo será su marido Luis ángel y el siempre decía que Thania era la rosa más grande y hermosa y que la amaba con locura y que el rojo en una rosa es el símbolo de la pasión y que la rosa roja mas grande que hay entre todos estos resortes es esta”
 

Yo: ”Todo eso es cierto, pero no té extraña que todas las rosas estén abiertas menos una y que solo halla una rosa de color rosa”
 

Sir White se quedó pensativo y mirando a la puerta y dijo:

 

”Es cierto, pero no puede ser esa esta cerrada y es la más pequeña de todas”
 

Yo: ”Si es cierto pero recuerdo que en el otro castillo lo que nos condujo al mensaje en la pared fue el libro del jardinero y la rosa y que en ese libro al principio la rosa que aparece es de color rosa y que es pequeña y yo estoy seguro que no es el resorte que nos condujo al primer objeto por casualidad, no me he dado cuenta hasta ahora, cuando he visto los resortes y que solo había una rosa de color rosa y que ella estaba cerrada y me di cuenta que tanto en la fábula del sapo y la rosa como en el libro del jardinero y la rosa, la rosa que aparece es rosa y no de ningún otro color. así que el resorte que abre la puente debe ser del de la rosa de color rosa”


Sir White: ”Te voy a hacer caso, ya te dije al principio que pareces tener un don para resolver estos acertijos, empiezo a creer que estas predestinado a resolverlos”
 

Así que accionó el resorte que hacia la forma de una rosa de color rosa, cuyo capullo estaba cerrado.


Los dos cerramos los ojos esperando que alguna daga venenosa o algo nos matara, peor no fue así enseguida oímos abrirse la puerta y suspiramos aliviados.
 

Y pasamos hacia dentro no cabíamos en nuestro asombro cuando vimos dentro un jardín lleno de todo tipo de flores, el jardín estaba iluminado por la luz que entraba por dos huecos grandes que había en arriba en la pared que apuntaba por donde habíamos entrado, enseguida me di cuenta de que era los ojos del sapo. Alrededor del jardín había un montón de puertas, era extraño todo el jardín era verde y frondoso menos un pequeño trozo que estaba muy feo y en él destacaba una rosa de color rosa.


Sir White dijo: ”Déjame adivinar hay que ir por la puerta que hay detrás del trozo feo con la rosa”
 

Yo me quede asombrado y dije: “así es”
 

Y así lo hicimos cuan abrimos la puerta encontramos varios senderos y uno de ellos estaba formado por pilares distanciados entre sí lo suficiente como para ir saltando de uno en uno.
 

Sir White dijo: ”Creo que empiezo a cogerle en tranquillo a esto, ahora tenemos que ir por el sendero que nos obliga a ir saltando, ¿No es así?”


Yo puse otra vez una cara de asombro y dije: “así es, por segunda vez.
 

No tardamos en hallar un pequeño sapo de oro al final del camino y debajo de él, había un letrero que ponía: “La rosa que te falta es el más difícil de los objetos puesto que está custodiada por un temeroso Dragón”.
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11-. El Claro de la luna

Salimos al fin de la cueva del sapo y nos dirigimos al árbol donde Sir White había escondido las armas y las recogimos y emprendimos la marcha hacia el reino del Sapo.


Era largo el trayecto que nos separaba del castillo del sapo. Así que tuvimos que acampar esa noche, no sé por qué pero en esa noche me fue imposible conciliar el sueño, así que le pedí a Sir White hacer todas las guardias.
 

Sir White dijo: “Estas tonto, chaval ¿cómo vas a hacer tu todas las guardias?, Acaso no sabes que tienes que descansar y que si te duermes en tu guardia nos pueden robar o matar.
 

Yo: “Si lo sé, pero tranquilo que no me dormiré, esta noche tengo muchas cosas en las que pensar, además hoy no tengo sueño solo puedo ver la cara de Thania por todos lados, incluso la luna llena que domina la noche de hoy me recuerda a ella”


Según iba pasando la noche note que el caballo de Sir White estaba nervioso, así que desperté a Sir White.
 

Sir White: “¿Que pasa muchacho acaso ya té has cansado y ahora quieres dormir?”


Yo: ”No es eso, fíjese en su caballo está muy nervioso y me preocupa que él haya percibido algo que yo no vea”


Sir White: “Has hecho bien en despertarme, soltaré a mi caballo, si es que retrocede es que hay un peligro eminente cerca y si es que va hacia delante, será otra cosa la que le inquieta”


Sir White soltó al caballo y este pareció tranquilizarse, cogió una manzana de las forjas de Sir White y fue lento, despacio y moviéndose con mucha majestuosidad hacia un claro.
 

Entonces Sir White y yo vimos que en el claro había una preciosa yegua blanca y comprendimos que era lo que perturbaba al caballo.
 

Sir White se volvió a dormir y yo me quedé mirando a los dos magníficos animales.
 

Era todo un espectáculo el caballo soltó la manzana delante de la yegua blanca y esta giró la cabeza como rechazando el regalo.


El caballo negro empezó a dar vueltas alrededor de la yegua, no sé si serían imaginaciones mías, pero me daba la impresión de que el caballo se estaba exhibiendo ante la yegua.


La yegua después de un rato empezó a correr como si todo eso no fuera con ella, el caballo negro corría detrás de ella a todo galope para adelantarla y cortarle el paso.


Cada vez la yegua corría hacia un lado diferente y el caballo siempre la interceptaba y no la dejaba irse de aquel claro.
 

Así pasaron las horas y la yegua por fin se cansó de correr y decidió aceptar la manzana.
 

A la mañana siguiente al alba ahí estaban los dos caballos uno junto al otro, pastando juntos, parecía que donde fuera el caballo de Sir White iba la yegua con él.


Sir White se levanto y llamó a su caballo, el caballo obediente acudió a su llamada y la yegua fue detrás de él.
 

Sir White dijo: “Ya has jugado con mi caballo, ya puedes irte, ya eres libre”


Y le dio un azote a la yegua en el trasero, pero la yegua no se movió ni un instante.


Sir White puso las trinchas a la yegua y yo a mi burro y partimos hacia el castillo del reino del sapo.
 

Y por donde íbamos la yegua nos seguía, Sir White intento en varias ocasiones que la yegua nos abandonara y no hubo forma.
 

Llegamos hasta una herrería y mandó al herrero cambiar las herraduras a los dos animales y la yegua seguía ahí, de vez en cuando se acercaba al caballo de Sir White y le acariciaba la cabeza con su morro.
 

Sir White dijo al herrero, herre a esa yegua, a ver si así se quiere ir de una vez.
 

El herrero cogió la pata de la yegua y empezó a herrarla, la yegua no se movía ni un milímetro, parecía que nunca hubiese sido salvaje, el caballo de Sir White permanecía siempre a su lado.


Cuando terminó de herrar a la yegua me pidió a mí que le quitara las trinchas al burro y que se las pusiera a la yegua y dijo: “Vamos a ver como de dócil eres ahora, Muchacho móntala”


Yo: “Como quiere que la monte es una yegua salvaje, me tirara”
 

Sir White: “Si lo es pero parece ser que mi caballo la ha domesticado, tu móntala, mientras cabalgue al lado de mi caballo sé que ella no te tirará”
 

Y así lo hice y la monté y di unas vueltas con ella por los prados y siempre nos acompañaba el caballo de Sir White.
Cuando regresé con la yegua vi  como Sir White daba el burro al herrero a cambio de sus honorarios.
 

Sir White dijo: “Esta yegua nos vendrá de vicio, ahora podremos ir más rápido”
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12-. Viejos amigos

Así prosiguieron los dos a caballo hacia el antiguo reino del sapo, hacia el antiguo castillo del rey Luis Ángel.
Cuando llegaron hasta donde estaba el castillo, este se encontraba perfectamente cuidado y custodiado.
Antes de llegar al castillo, yo le dije: “Esperemos que aquí sean un poco más amables que en el antiguo castillo Nenúfar”
Sir White: “Confiemos en ello”
Llegamos hasta la puerta principal y cuando nos acercamos lo suficiente un centinela nos dijo: “Pasen el señor de estas tierras les esta esperando”
Nosotros extrañados de que supieran de nuestra llegada, nos quedamos con una cara de atontados que no podíamos con ella.
Los sirvientes nos acompañaron a la biblioteca del castillo.
Yo sabia que la biblioteca del castillo del Rey Luis Ángel era grande, pero eso superaba con creces a cualquier cosa que podría haber imaginado.
Era la única biblioteca que necesitaba de un mapa para no perderse en ella.
Estuvimos un rato esperando dando vueltas de repente se abrió una de las puertas y salieron unos soldados con unas lanzas que se pusieron firmes y a continuación salió un hombre que bestia un curioso traje, si no fuera por lo caras que eran las telas utilizadas en el vestido, yo juraría que parecía el habito de un monje. Pero no era así era un típico vestido de hombre que se estiraba mucho entre la alta aristocracia de la época.
Cuando Sir White vio a la figura aparecer, puso los ojos como platos ante el asombro y dijo: “Sir Dragoriuns, cuanto tiempo amigo que haces aquí”
Sir Dragoriuns: “Sigues haciendo preguntas absurdas amigo mío, es evidente con la desaparición del rey Luis Ángel y la Reina Thania, yo me vine al antiguo castillo del rey Luis Ángel para conservar y ampliar su colección de libros”
Sir White: “Así que eres tú el temeroso Dragón que custodia él ultimo objeto, el objeto que unido a los que ya hemos conseguido nos dará la llave para encontrar el gran tesoro del rey Luis Ángel y la reina Thania”
Sir Dragoriuns: “Ja, Ja, Ja.... Tu siempre tan poco suspicaz, los acertijos nunca han sido lo tuyo, yo no se nada de los objetos que tu mencionas y que yo sepa no custodio nada, ¿En qué te basas para hacer tal afirmación?”
Sir White: “Pero si en él la cueva de la montaña del sapo ponía La rosa que té falta es él más difícil de los objetos puesto que esta custodiada por un temeroso Dragón”.
Sir Dragoriuns: “¿Y por que iba a tener yo ninguna rosa?”
Yo: “haber un poco de calma, creo que debemos de empezar contándole a Sir Dragoriuns lo que andamos buscando, por lo visto los reyes Luis Ángel y Thania escondieron el mayor de sus tesoros y para encontrarlos hacen falta cuatro objetos relacionados en el estandarte que ella dibujo para el escudo”
Entonces cogí el escudo de Sir White y enseñe el dibujo.
Sir Dragoriuns: “No hace falta que me enseñes el dibujo del estandarte, tanto Sir White, como yo erramos amigos de los reyes Luis Ángel y Thania.”
Yo: “Bueno el caso es que hace falta una albufera que esta representada por el estanque del castillo de la reina Thania, un nenúfar, un sapo y un diamante que nos mostraran una rosa que nos conducirá al mayor tesoro que jamás tuvieron los reyes”
Sir Dragoriuns: “Ja, Ja, Ja ....”
Yo y Sir White al tiempo: “¿Que es lo que encuentras tan gracioso?”
Sir Dragoriuns: “Parece mentira Sir White, que no sepas que el broche que siempre lucia la reina Thania al cuello, regalo y símbolo del amor de su esposo Luis Ángel fuera conocido como el diamante de la rosa. Llamado así porque aparte de que era rosa, la reina Thania es la reina del reino de la Rosa.”
Sir White: “Bueno, ¿pero donde esta ese diamante?”
Sir Dragoriuns: “En este castillo desde luego no, no ostante el rey Luis Ángel me contó en cierta ocasión que el diamante es el corazón de un fiero Dragón y que este se le regalo cuando le salvo la vida. Pero siempre he creído que era un cuento o algo así, ya sabes tan bien como yo que los dagones no existe. Sé que en la montaña que hay al sudeste de este castillo hay una cueva a la que nadie se atreve a entrar porque según cuenta los aldeanos de las zonas adyacentes en su interior habita un Dragón. También sé que en el jardín hay una estatua que hace la forma de un dragón y en su pecho hay un hueco que hace la forma de un diamante”
Sir White: “Pues nada muchacho debemos ir en busca del ultimo objeto a la cueva del dragón”
Sir Dragoriuns: “Antes de partir, permitirme que mande a mis sirvientes que os traigan ropa limpia que esa que lleváis esta ya muy estropeada del viaje y así mismo os ruego que seáis tan amables de quedaros a cenar con migo y que durmáis esta noche aquí en el castillo entre sabanas de seda”
Sir White: “Que así sea”
Nos condujeron a Sir White y a mí a dos habitaciones adyacentes y nos trajeron unos cuantos trajes para que escogiéramos, nos llenaron un barril de agua caliente y nos proporcionaron todo tipo de utensilios para la higiene personal. Hacia años que no me pegaba semejante baño y jamás había vestido ninguna vestimenta de lujo.
Después de asearme, afeitarme y vestirme, me puse un cinturón de cuero preparado para llevar encima una espada y de entre las espadas que había en la sala cogí la única que era capaz de levantar, ya que a pesar de haberme pasado toda mi vida trabajando en el campo y estar acostumbrado a llevar peso, todas esas espadas eran demasiado pesadas para mi.
Entonces me dirigí al comedor, donde ya estaban Sir White y Sir Dragoriuns esperándome, ellos dos se pasaron toda la noche hablando de los viejos tiempos y yo me sentí como desplazado.
Al día siguiente un sirviente me llamo y me comunico que Sir White me estaba esperando para partir hacia la cueva del dragón.
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13-. La cueva del dragón.

Al día siguiente Sir White y yo nos dirigimos hacia la cueva del dragón.
Pronto el camino se hizo demasiado complicado como para poder seguir con los caballos así que tuvimos que desmontarnos y recorrer el resto del camino a pie.
Nos encontraba vamos en una colina que y a los pies de ella una cueva.
Nos introdujimos en ella y empezamos a recorrerla con la esperanza de encontrar otra prueba de ingenio para superar.
Estábamos los dos recorriendo la cueva, cuando yo tropecé con una piedra que izo desprenderse a otras y armar un gran escándalo.
Sir White: “Pero no puedes tener mas cuidado, no ves que podíamos haber muerto enterrados en piedras”
De repente sé hoyo una profunda voz, que provenía de la cueva, aunque más bien parecía que fuese la misma cueva la que nos estuviese hablando y la voz decía así: “¿Quién osa interrumpir mi descanso en mi morada?”
Nosotros dos estábamos temblando. Bueno esta bien, yo estaba temblando.
Sir White hacia gala de su hombría y permanecía inmóvil como una roca, es mas oso contestar lo siguiente: “Yo soy Sir White, antiguo amigo de los reyes Luis Ángel y Thania y he venido aquí con mi ayudante a buscar el diamante de la rosa”
La voz: “Acaso no sabes que el diamante es mi corazón, esperas que sé lo de a cualquiera que venga a buscarlo solo porque dice ser un amigo del que una vez me salvo la vida, además ¿qué es lo que pretendes obtener de él?”
Sir White: “¿Quién eres?, ¿Acaso pretendes que me crea que existen los Dragones?”
En aquel preciso instante un dragón salió de una de las cuevas, era tres veces mas alto que un hombre.
dragón: “Crees lo que quieras, un momento, tu muchacho todavía no té oído decir nada, tu aroma me resulta familiar, ¿Por qué quieres que té de mi corazón?”
Yo: “Mire señor dragón, necesitamos su corazón, para conseguir la ultima pieza del rompecabezas, lo necesitamos para conseguir la rosa”
dragón: “Ya veo buscáis el gran tesoro de los reyes Luis Ángel y Thania. Yo hace mucho tiempo que no salgo de aquí la gente me tiene miedo, antes entraban miles de caballeros en pos de la fama buscaban matarme y así hacerse famosos, ahora solo entran algún pobre campesino para dejarme una de sus bacas, yo le recompenso dándole unas piedras preciosas, tomad y coger todas las que queráis y largaros de aquí”
Yo me disponía a coger alguna delas piedras preciosas, cuando me detuvo Sir White y dijo: “Quieto muchacho, deja eso donde estaba, yo jamás le he querido decir nada a mi sirviente pero el tesoro que nosotros buscamos no esta formado de piedras preciosas y oro. Yo busco la forma de devolver la paz y la prosperidad que había en esta ínsula cuando la gobernaban los reyes Luis Ángel y Thania”
El Dragón: “Buscas a su heredero, entonces”
Sir White y yo: “¿Qué?”
El Dragón: “A pero no lo sabias los reyes Luis Ángel y Thania tuvieron un heredero, pero un adivino que se llamaba Sir Dragoriuns les advirtió que al año de nacer su hijo un antiguo pretendiente de la Reina Thania nublaría de nuevo los territorios que a ellos tanto trabajo les había costado llenar de felicidad y prosperidad”
Sir White: “Pero si acabamos de estar con Sir Dragoriuns, este carbón por lo menos podría habernos dicho algo al respecto”

El Dragón: “Hay veces en las que la única forma de que los sucesos acontezcan es no decir nada de cómo va a ser el futuro, bueno con respecto a mi corazón si yo os le diese, me convertiría en piedra y ya nunca podría volver a la vida. ¿Todavía seguís queriéndole?”
Yo: “No quédatele, no creo justo que tu mueras por conseguir encontrar al hijo de unos reyes que nadie sabe donde estar, en pos de intentar lograr volver a los buenos tiempos. además con esfuerzo lograremos que las cosas vuelvan a ser como antes y vuelvan los buenos tiempos”
En aquel preciso instante el Dragón se saco un Diamante que despedía un precioso brillo rosa y me le entrego en la mano.
La luz que desprendía duro unos instantes, los suficientes como que tras ella solo se viese a un enorme Dragón de piedra y una inscripción en ella que decía, solo aquellos que rechacen las riquezas en pos de un bienestar general serán merecedores del diamante de Thania, en hora buena habéis superado la prueba de la codicia.
Nos dirigimos al castillo del Sapo y allí colocamos el diamante en la estatua del Dragón en su pello y esta se corrió y debajo de ella se encontraba una preciosa rosa de oro blanco.
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14-. El tesoro de los Reyes.

Ya con los tres objetos nos dirigimos de nuevo al castillo de la Rosa, el castillo de la Reina Thania.
Por el camino Sir White me iba contacto de cómo era la vida en la época de los reyes Luis Ángel y Thania.
También me contó como Sir Saparimus, movido por los celos y la envidia consiguió derrotar a los antiguos reyes.
Después de varios días cabalgando y durmiendo algunas veces al descampado, otras en posadas, por fin llegamos al castillo de la Reina Thania, allí coloque las piezas como correspondían en el pedestal.


Y entonces no ocurrió nada, los dos nos quedamos muy decepcionados y hundidos, después del trabajo que nos había costado encontrar las piezas que no ocurriese nada.
 

Así que decidimos pasar la noche allí, yo me dispuse a quitar las piezas del pedestal pero no había manera parecía como si se hubiesen anclado ahí.
 

Sir White también lo intentó y ni forma no se movían ni un ápice.
Entonces decidimos dejarlas tal cual y pasar la noche allí en el jardín, quien se iba a llevar esas piezas si Sir White y yo no habíamos conseguido moverlas del sitio, como iba a conseguirlo él.
 

A la mañana siguiente con el despertar del sol y él rocío  empezamos a oír un ruido procedente del pedestal, parecía que al igual que las flores este respondía al roció y a los primeros rallos de sol.


Poco a poco el pedestal se iba alzando, y levantaba con él algo que parecía como pétalos de metal.
 

Ya cuando terminó en los pétalos pudimos ver escrito lo siguiente:

 

“Muy bien amigos vuestro esfuerzo a valido la pena, como ya sabréis nuestro mayor tesoro no son joyas o oro, nuestro mayor tesoro es nuestro hijo, el fruto de nuestro amor. Su madre y yo decidimos dejarle en un cesto rió abajo con un ejemplar de la leyenda del El jardinero y la rosa. A nuestro primogénito le podréis reconocer además porque tiene un antojo en forma de rosa en su nalga izquierda. Decidimos llamarle como yo su padre y llamarle Luis Ángel. Espero que el que encuentre esto sepa inculcarle el valor, la sabiduría y sobre todo sepa hacer de él una buena persona y un magnífico rey”
 

Yo en aquel momento me caí derrumbado sobre mis rodillas y empecé a llorar y dije entre sollozos:

“No puede ser, debe ser fruto de la casualidad, es imposible, se debe de tratar de una broma del destino”
 

Sir White: “¿Pero que té pasa, porque lloras?”
 

Yo: “Recuerdas que me dijiste que a mi se me daba muy bien resolver los acertijos que íbamos encontrando, que parecía que era mi destino encontrar el tesoro”
 

Sir White: “Si así es, es mas lo hemos encontrado, pero no entiendo porque lloras”
 

Yo: “Porque yo soy el descendiente de los reyes Luis Ángel y Thania”
 

Sir White: “¿Qué?”
 

Yo: “No sé si te lo he contado alguna vez, pero a mí me encontraron unos campesinos en un cesto de mimbre agarrado a un ejemplar del libro del El jardinero y la rosa y es mas tengo un antojo en forma de rosa en mi nalga izquierda, no cabe duda yo soy el hijo de Thania y de Luis Ángel. Yo soy el príncipe Luis Ángel”
 

Sir White sé agallo ante mí e inclino una rodilla en señal de respeto y sumisión como hacen las personas cuando les presentan a un rey y dijo:

“desde ahora yo seré tu protector y tu siervo y te enseñaré y guiaré para que seas como tus padres querían que fueses un rey justo”

Y así fue como descubrí que yo era él legitimo heredero de los reyes Luis Ángel y Thania.
 

Ahora solo quedaba una laboriosa tarea pues debíamos de encontrar la espada, la corona, la armadura y el escudo de mi padre, pero eso es otra historia.
 

FIN

Dedicado a la rosa más bonita y hermosa del mundo a Thania de Alba Villarreal, de su sapo Luis Ángel Renes Diez, el cual la quiere con locura.

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La rosa hechizada, cuento de Luis Ángel Renes

 
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