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7-. El estanque
Pasaban los días y un día que estaba andando por el
reino de la Rosa, se me hizo tarde y me fui a refugiar al antiguo castillo de la
reina Thania.
Era una noche muy clara, el castillo que ya no contaba con sirvientes, ni con
candiles, ni nada de nada, estaba perfectamente iluminado por la luna y las
estrellas.
Todo indicaba que ese castillo había sido abandonado hace años y que había sido
pasto del pillaje.
Como era de noche y hacia frió busqué por los alrededores piedras y ramas secas
para hacer una hoguera con la que calentarme mientras durmiera por la noche.
No sé que hora sería cuando en medio de mi sueño oí otra vez el relinchar del
caballo del fantasma.
Al principio creí que era otra vez mis pesadillas, ya que desde que había visto
al fantasma, no había noche en la que no me levantara con un sudor frio porque
había soñado con nuestro primer encuentro.
Entonces oí otra vez el relincho, serían mis pesadillas, sería mi imaginación. O
en aquel castillo no estaba yo solo y estaba conmigo el fantasma.
Entonces recordé su emblema, el emblema del antiguo reino de la reina Thania y
el rey Luis Ángel y me acorde que le había dicho que podía encontrar el dibujo
del emblema en el estanque del antiguo castillo de la reina Thania, en el reino
de la Rosa.
Y me levanté sobresaltado. Cuidadosamente me fui acercando procurando ser lo más
silencioso posible al estanque.
Y allí estaba sentado en el borde del estanque mirando
al mosaico que la reina Thania hace muchos años mando hacer del estandarte.
El fantasma parecía que estaba llorando y en sus
balbuceos se le podía entender: “¿Dónde?”.
Yo empecé a pensar que aquel fantasma no sabia, no podía o tal vez estaba
condenado a hacer siempre la misma pregunta “¿Donde?”.
De repente se dio la vuelta, yo quería correr más rápido que el viento y tan
lejos de allí como me fuera posible, pero las piernas no me respondían.
El fantasma se puso de pie me miro a los ojos, señalo
al estanque y volvió a decir “¿Donde?”.
Como si una fuerza invisible se tratase me vi empujado
inexorablemente hacia el estanque.
Yo quería huir, marcharme de allí, escapar del fantasma, pero mi cuerpo parecía
tener voluntad propia y se dirigía sin ninguna duda posible al estanque.
En mi vida había visto el mosaico del estanque y aun
menos sabía que aquel estanque tenía algo más que un mosaico con el dibujo del
estandarte.
Encima del mosaico había una especie de pedestal y tenia un hueco de algo que
había encajado en él.
Debajo del mosaico había cuatro frases en forma de adivinanza o vete a saber tú
lo que querían decir aquellas frases.
La primera frase decía así: “En una Albufera encontrarás un Nenúfar” y una “E”
dibujada al lado.
La segunda frase decía así: “En un Nenúfar encontrarás un Sapo” y una “O”
dibujada al lado.
La tercera frase decía así: “En un Sapo encontraras un diamante” y una “S”
dibujada al lado.
La cuarta y ultima decía así: “En un Diamante encontraras una rosa y en la rosa
la llave que te conducirá a nuestro mayor tesoro” y una “N” dibujada al lado.
El fantasma volvió a preguntar señalando las cuatro frases: “¿Dónde?”.
Como si yo supiese la respuesta a las cuatro, dije sin pensármelo dos veces.
Es evidente que lo que tú buscas esta relacionado con el estandarte, con los
cuatro reinos y con la reina Thania y el Rey Luis Ángel.
El fantasma dejó de llorar, sonrió y dijo “Sí, pero
¿donde?.
Yo dije: "Es evidente el puzzle esta compuesto de
cuatro piezas, como piezas tiene un rompecabezas" Y creo que el pedestal es una
puerta que conduce a algo y que para activar el pedestal necesitamos cuatro
objetos que deben de encontrarse en cada uno de los reinos y creo que debemos
empezar buscando en el reino Albufera una especie de Nenúfar.
Por primera vez en mi vida oí decir al fantasma una
frase completa y sin utilizar su “¿Donde?” habitual:
- “Y como sabremos qué Nenúfar coger, si se trata de una albufera estará plagado
de ellos”.
- “Sugiero empezar a buscar en el antiguo palacio del reino Albufera”
- “Bien mañana cuando amanezca y hallamos descansado, iremos los dos al antiguo
castillo del reino Nenúfar”.
- Yo: “¿Iremos?”.
-“Si tu vendrás con migo, parece ser que tienes un don especial para estas
cosas” me repondió el fantasma.
-“Pero, ¿Los fantasmas pueden viajar a la luz del sol?”
- “jajá jajá”. “No soy un fantasma, pedazo de
ignorante, soy albino y mi nombre es Sir White. Así me pusieron mis padres
nobles de nacimiento al ver que era mas blanco que la leche”
-“Si no queda mas
remedio entonces iré con usted Sir White.”
-”Así se hará entonces, ahora descansemos y no trates
de huir o te daré caza como a un animal”
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8-. La posada
A la mañana siguiente cuando los primeros rayos del sol golpeaban al alba, note
que me golpeaban la espalda con algo duro y pesado.
Yo creía que estaba en mi choza y que alguno de mis amigos trataba de levantarme
para ir hacer las labores diarias y que todo había sido un mal sueño.
Así que respondí, sin abrir los ojos: “Juan no seas pesado ahora me levanto
déjame un ratito más”.
Y me volvieron a golpear otra vez con el mismo objeto esta vez más fuerte.
Me levante y mira hacia arriba y allí estaba Sir White montado en su caballo
negro golpeándome con una especie de lanza.
Es curioso no recordaba que le hubiese visto nunca con una lanza.
Pero quien era yo como para deducir, o incluso como para pensar en si aquel
caballero llevaba habitualmente una danza o no.
Dije entonces: “Que quiere señor”
Sir White: “Levántate, que tenemos mucho camino por delante”
Yo: “Pero pretende que me ponga a andar sin asear y sin desayunar"
Sir White cogió de una de las alforjas del caballo un trozo de queso, un trozo
de pan y una bota de vino y dijo: “Ahí tienes para que desayunes, si vas 200
metros por ese sendero de ahí abajo encontraras un río”
Y también me tiro un trozo de jabón.
Yo comí un poco de queso, un poco de pan y lo pase por mi garganta ayudándome
del vino y le devolví el resto al caballero.
Y tal como él me indico baje por el camino y me asee tan rápido como me fue
posible.
Durante todo ese tiempo él sequía montado en su corcel, mirándome como
diciéndome, vamos majo que no es para hoy.
Tan pronto como termine de asearme, comenzamos a andar en dirección al reino de
la Albufera en busca del antiguo castillo.
Como es de esperar el tubo que reducir mucho el paso del caballo para que yo
pudiera seguirle, así como debimos de hacer varias paradas para descansar y una
para comer.
Y se hizo de noche y el caballero vio una posada y decidió que pasáramos la
noche allí.
Entro en el recinto que estaba bien vigilado por guardias dotados de ballestas y
dejo el caballo en la cuadra del establecimiento y antes de dirigirse a la
taberna de la posada le quito las trinchas y la silla de montar al caballo, saco
un cepillo de una de las alforjas, cepillo al caballo, le echo pienso, forraje y
paja en un saco que había para dar de comer a los caballos, lleno un pilón que
allí había con agua que cogió del pozo del patio y termino acariciando la cabeza
del caballo y diciendo “Buen chico”.
Cuando entramos en la posada, el caballero se dirigió al posadero y le dijo:
“quiero dos jarras bien grandes de agua miel, quisiéramos mi sirviente y yo
pasar la noche aquí”.
Es curioso observar la reacción de la gente la primera vez que ven a Sir White,
a todos sin excepción les tiemblan las manos y no se atreven a mirarle por
segunda vez a los ojos.
Posadero:” Bien su habitación será 5 chelines, su criado tendrá que dormir en
los cobertizos de los sirvientes, aquí en la casa solo pueden dormir los
señores”
El caballero saco una saca llena de monedas y deposito 6 chelines, 5 por la
habitación y 1 por las jarras de agua miel.
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9-. La biblioteca
A la mañana siguiente tan pronto como sé ojo cantar al gallo, un muchacho estaba
despertándome.
Muchacho: ”Despiértate, despiértate. Tu amo té esta esperando en las cuadras”
Yo tan rápido como pude me levanté, desayuné en la cocina que había en el
cobertizo de los criados, me aseé y fui a las cuadras.
Cuando llegue, allí estaba el caballero con su caballo negro ya ensillado y una
mula a su lado.
Yo pregunte: “¿Y esa mula mi señor?”
- “La he comprado para ti, tu caminas muy despacio y haces que tardemos mas de
la cuenta en llegar a nuestro destino”
Yo sin rechistar, monté en la mula que estaba atada al caballo de Sir White y
nos dirigimos hacia el antiguo castillo del reino Albufera.
No tardamos en llegar al castillo, este se encontraba prácticamente en ruinas.
Yo cuando lo vi, empecé a rezar mentalmente, porque
todavía conservara lo que estábamos buscando.
Sir White y yo recorrimos el castillo de arriba abajo buscando un estanque que
nos diera algún tipo de pista.
Es curioso para ser el reino de la Albufera, no había ningún estanque, no
quedaban vestigios de ningún tipo de estandartes o cualquier cosa que recordara
al tapiz que la reina Thania había hecho hacer para todos sus castillos.
De las pocas cosas que se conservaban prácticamente
intactas, una de ellas era la biblioteca, allí al revisar los libros que había,
vi por casualidad que uno de los libros estaba intacto, todos los demás tenían
moho o estaban destrozados por el tiempo, todos menos ese libro.
En el pomo del libro ponía “El jardinero y la rosa”.
Quise cogerlo para echarle un vistazo, hacia muchos años que había leído ese
libro en casa, según mis padres a mí me encontraron en una cesta río abajo con
ese libro como único acompañante.
Pero cuando más intentaba sacarlo de la estantería mas me costaba, apoyé mi peso
sobre él para sacarlo por la parte de arriba haciendo presión la parte de abajo
con la estantería.
Entonces volqué el libro y lo pasé de posición vertical a horizontal, la
estantería se movió y dejo al descubierto una pared cubierta de moho y polvo.
Me puse a inspeccionar la pared y descubrí que detrás de toda esa suciedad había
escrito un mensaje, así que con mucho cuidado limpie la pared. Y cuando termine
de hacerlo llamé a Sir White para que viese el mensaje que en ella había
grabado, el mensaje decía así “Solo los iluminados podrán encontrar a través de
la ventana que muestra el corazón, el camino de sangre dejado por aquellos que
hicieron posible la paz entre los reinos”.
Sir White como ya me tenía acostumbrado de otras veces
hizo su pregunta habitual “¿Dónde?”.
Yo aquel día debí de tener ganas de coña, así que le respondí: “¿Dónde están los
iluminados, dónde está la ventana, dónde el corazón o dónde el reguero de
sangre?”
Sir White: “Los iluminados no tengo ni idea de donde
están, pero si han de ser los que encuentren lo que estos muros esconden, esos
seremos nosotros. En cuanto a la ventana y el corazón, allí en lo alto detrás de
nosotros mirando hacia el oeste hay una vidriera donde aparece la imagen de
Thania y Luis Ángel mirándose el uno al otro con un corazón entre sus
respectivas manos y estos dos corazones entrecruzados”
Yo me quede amojonado, hasta ahora era yo el que se fijaba de estas cosas, el
que las descubría, el que resolvía los acertijos.
Así que no pude evitarlo y le pregunté: “¿Y como sabes tu todo eso?”.
Sir White: “Es simple la reina Thania me encomendó a mí el encargo de buscar al
orfebre que realizo esa ventana”
Yo: “Entonces ¿qué es lo que té falta por saber?, ¿Que
es a lo que te refieres cuando preguntas dónde?”
Sir White: “La pregunta es evidente, me refiero a donde
esta el nenúfar que hemos venido a buscar”
Yo: “No lo sé, pero algo tiene que ver con la vidriera
que mandaste encargar por orden de la reina Thania. ¿Sabes si hay forma de
llegar hasta ella?”
Sir White: “Si todavía continua en el extremo norte de
la biblioteca la escalera de acero que se mando construir, por supuesto que se
como llegar hasta la vidriera, lo malo es que solo puede ir uno, el otro debe
sujetar la escalera”
Cogimos entre los dos la escalera y la apoyamos sobre
la pared para así alcanzar la vidriera, cuando llegue hasta donde esta estaba
cubierta de telarañas menos mal que tenia un resorte que permitía girarla a
gusto y puede limpiarla por dentro y por fuera.
Se trataba de una hermosa vidriera sin duda alguna. Él
limpiarla me llevo gran parte del día y por mas que la estudié no pude encontrar
nada en ella que me pudiese indicarme la ubicación del nenúfar.
Ya agotado del duro día de trabajo decidimos descansar
allí mismo en la biblioteca.
Sin darnos cuenta se nos había hecho tarde y el ocaso anunciaba la noche y
pronto el sol se escondería detrás de las montañas.
Cuando el sol empezó a esconderse, algo como mágico
paso con la vidriera, de los corazones unidos de Thania y Luis Ángel salió una
luz roja muy intensa, debido al color rojizo que adopta el sol al oscurecerse y
al color rojo de los dos corazones.
Visto desde abajo ese haz de luz parecía un rió que
corría en pos de la pared.
Como dos posesos cogimos la escalera para alanzar el punto donde la luz dibujaba
los dos corazones.
La luz señalo uno de los muchos nenúfares de escayola que adornaban la sala.
Así que procedimos a arrancar el nenúfar señalado con la ayuda de una daga, con
la esperanza de que dentro escondiese el nenúfar de oro y así fue, dentro estaba
el nenúfar de oro.
Al inspeccionar el nenúfar de oro encontramos escrito
en la parte de atrás: “Aquello que buscáis en un río está, mas aunque se supone
que le gusta saltar jamás lo hará. Solo si eres ciego en él río no lo verás.”
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10-.
Algunos sapos no pueden saltar
Al día siguiente nos dirigimos al reino Nenúfar al viejo castillo a buscar algún
indicio sobre el sapo.
Cuando llegamos para nuestra sorpresa no estaba medio
destruido y abandonado, sino todo lo contrario estaba bien custodiado y parecía
rebosar actividad a todas horas, nos dirigimos a la puerta principal y allí dos
soldados nos impidieron el paso.
Soldados: “Alto no se puede pasar”
Sir White: “Somos extranjeros que venimos de lejos para
mostrar nuestro respeto al rey”
Soldados:”Aquí ya no hay reyes, solamente hay un señor
de la guerra y solo se puede entrar para formar parte de su ejército o los
jueves que es día de mercado”
Sir White: “Nos podrían indicar donde podríamos
encontrar mi sirviente y yo un sitio para descansar cerca de aquí”
Soldados: “A media milla al este hay un poblado es
posible que encuentren a alguien que les cobije, si es que encuentran a
alguien... ja, ja, ja”
Nos dirigimos al este en busca del poblado, no tardamos
en encontrarlo, pero la imagen era desoladora, había cuerpos de muertos algunos
maltrechos y otros carbonizados, la mayoría de las casas estaban destruidas o
medio derruidas, la verdad no nos parecía un buen sitio para alojarnos, así que
fuimos sin rumbo alguno hasta que Sir White dijo”: Este es un sitio tan bueno
como otro cualquiera para descansar, tú haras la primera guardia de cuatro
horas, cuando pasen cuatro horas me llamas a mí y así nos turnaremos hasta el
alba, mas te vale por tu pellejo y el mío que no te duermas en tus guardias y si
oyes algo extraño me despiertas”
La verdad es que aquella noche estuvo plagada de ruidos extraños, la mayoría los
conocía porque no era la primera vez que dormía a la intemperie, pero aquellos
ruidos a pesar de serme conocidos y comunes me ponían la piel de gallina.
Así nos fuimos turnando hasta el alba, al día siguiente
era jueves así que nos dirigimos al castillo pero hicimos un alto en el camino,
Sir White cogió y marcó un árbol con una estrella de cinco puntas, yo ya creía
que iba a realizar algún sortilegio cuando ante mi asombro cogió todas las armas
y las envolvió en un trapo y las escondió en un hueco del árbol que había
marcado.
Continuamos nuestro camino hacia el castillo, otra vez los guardias nos
impidieron el paso.
Soldados:”Alto”
Sir White: ”Queremos entrar a comprar algunos artículos
al mercado”
Soldados: “Antes debemos asegurarnos que no vais
armados para que no podáis armar broncas”
Sir White: “Adelante, podéis comprobarlo tanto yo, como
mi sirviente no vamos armados”
Entonces comprendí porque había guardado las armas dentro del árbol, los
soldados comprobaron detenidamente que no íbamos armados y nos dejaron pasar.
Una vez dentro del castillo nos dirigimos a las
caballerizas dispuestas para los visitantes para dejar a nuestros animales, Sir
White quitó las trinchas a su caballo, lo cepilló y le dio una manzana y le
dijo: “buen chico”.
Entonces me lanzó el cepillo y una manzana y me dijo:
“¿A que esperas?”. Yo sin responder a su pregunta hice lo mismo con mi burro y
le devolví el cepillo.
Estuvimos deambulando por el mercado, cada uno por su lado yo ni siquiera sabia
que esperaba Sir White de mí, es mas hubo un momento en el que le perdí de vista
y me puse a dar vueltas desesperado buscando al que ya consideraba como un
amigo, casi como un hermano.
Cuando de repente noté que tiraba alguien por atrás de mí y me tapaba la boca.
Sir White: “No hagas ruido he encontrado el jardín real, hay un estanque y una
rana que echa agua sobre un mosaico que hay dibujado en él”
Y nos dirigimos al jardín real, allí tal como me había
dicho Sir White, había un estanque, en el estanque un pedestal, encima del
pedestal un sapo y de su boca brotaba agua que iba a caer encima de un mosaico,
debido a la cantidad de nenúfares que había en el estanque no se podía
distinguir el mosaico así que me metí en el estanque a quitarlos, pude observar
que se trataba de un mapa del reino nenúfar, cuando una voz femenina dice “Se
puede saber que hacen ustedes en los jardines de palacio y sobre todo que hacen
en el estanque, hagan el favor de salir de aquí si no quieren que llame a los
soldados y acabar en los calabozos”.
Yo me volteé para ver quien era quien decía esas cosas y me parecía que era un
ángel, llevaba un precioso vestido rosa y portaba en sus manos una hermosa rosa
roja que parecía palidecer ante su presencia.
Yo dije hipnotizado por su belleza, aun no sé muy bien
porque lo hice, pero dije: “Nos iremos pero antes me gustaría saber el nombre
del ángel tan hermoso que habita en la tierra"
Sir White: “Disculpe a mi sirviente enseguida nos
vamos, espero que perdone nuestra intromisión y por favor no llame a los
soldados”
Muchacha: ”Su sirviente lleva razón, no me he
presentado, Soy Thania la única hija de Saparimus el señor de la querrá que vive
en este castillo y controla este territorio y vosotros quienes sois”
Yo iba a contestar cuando Sir White se me adelanto y
dijo: “Yo soy Sir White, un trotamundos que vaga por el mundo en busca de las
respuestas de la vida y el no es nadie, tan solo un criado, mi criado”
Thania: ”Encantada de conoceros, Sir White y compañía,
ahora marcharos de mi jardín. Por cierto Sir White debería pedir a su criado que
vista ropa más decente y no esos harapos y que deje de andar en mis nenúfares,
espero que no me haya roto ninguno, si es así mandare que os busquen y os corten
la cabeza a ambos”
Nos fuimos tan rápidos como fue posible del jardín,
recogimos a nuestros animales y nos disponíamos a salir del castillo cuando vi a
un pobre hombre muy mayor mendigando, cogí la única moneda que llevaba encima y
le dije: “Tome anciano es lo único que tengo espero que le sirva de algo”
Anciano: ”Muchas gracias muchacho, porque estas mojado”
Yo:”Pues andaba buscando un sapo, un sapo hermoso, un sapo que no salta, un sapo
que le gusta el río y que hasta un ciego podría ver”
Anciano: ”¿Aquí en el castillo?. Ja, Ja, Ja ....”
Yo: ”Porque se ríe anciano ese sapo es muy importante”
Anciano: ”Y tanto que lo es, como se nota que no sois
de aquí, así se llama a la montaña de la que mama el único rió de la zona”
Sir White y Yo: “¿¡Qué!!!?”
Anciano, al oeste a media milla de aquí encontrareis un
rió, si le seguís hacia su nacimiento, encontraréis una montaña que a lo lejos
parece un sapo enorme, ahí tenéis a vuestro sapo, al sapo que le gusta el ríó y
no puede saltar.
Como era posible que lo que buscábamos estuviese tan a la vista de todo el
mundo, o tal vez no lo estaba.
Así que hicimos lo que nos indicó el anciano y recorrió el río hacia su
yacimiento y ahí estaba una gran montaña que parecía un sapo y de la boca del
sapo manaba el río.
Entonces comprendí que quería decir el mosaico y porque mostraba un mapa de la
zona, no era pura decoración indicaba donde se encontraba el segundo objeto,
inspeccionamos la montaña pero no parecía contener ninguna cueva, así que me
dispuse a bañarme en la cascada que producía el agua al caer de lo que parecía
la boca del sapo.
Cuando me introduje en la cascada vi que detrás de ella había una gruta y llamé
a Sir White, enseguida vimos un montón de antorchas colocadas a la entrada
cogimos un par de ellas y las encendimos y pudimos ver un mensaje que decía:
“Enhorabuena habéis encontrado mi escondite pero antes de encontrarme a mí
deberéis pasar las pruebas”
“Primera solo el verdadero espíritu de mi corazón os guiara a mí”
“Segunda aquel que no quiera dañar nada encontrará el
camino”
“Tercera solo saltando se puede llegar hasta donde está
un sapo”
Había una sola puerta en toda la caverna y alrededor de ella había un montón de
resortes, todos ellos habían la forma de una rosa, había rosas de todos los
colores rosas abiertas, rosas con un solo pétalo, con dos, con tres, etc. Pero
solo había una rosa de color rosa y hacia la forma de un capullo de una rosa sin
abrir.
Sir White se disponía a accionar uno de los resortes el que era de una rosa roja
abierta, el más grande de todos, cuando yo le dije: “Espera ese no es”
Sir White: ”¿Cómo?”
Yo: “Ese resorte no es”
Sir White: “Esta claro que el corazón del Sapo es una
rosa y que hace referencia a Thania la reina del reino Rosa y si ella es la
rosa, el sapo será su marido Luis ángel y el siempre decía que Thania era la
rosa más grande y hermosa y que la amaba con locura y que el rojo en una rosa es
el símbolo de la pasión y que la rosa roja mas grande que hay entre todos estos
resortes es esta”
Yo: ”Todo eso es cierto, pero no té extraña que todas
las rosas estén abiertas menos una y que solo halla una rosa de color rosa”
Sir White se quedó pensativo y mirando a la puerta y
dijo:
”Es cierto, pero no puede ser esa esta cerrada y es la
más pequeña de todas”
Yo: ”Si es cierto pero recuerdo que en el otro castillo
lo que nos condujo al mensaje en la pared fue el libro del jardinero y la rosa y
que en ese libro al principio la rosa que aparece es de color rosa y que es
pequeña y yo estoy seguro que no es el resorte que nos condujo al primer objeto
por casualidad, no me he dado cuenta hasta ahora, cuando he visto los resortes y
que solo había una rosa de color rosa y que ella estaba cerrada y me di cuenta
que tanto en la fábula del sapo y la rosa como en el libro del jardinero y la
rosa, la rosa que aparece es rosa y no de ningún otro color. así que el resorte
que abre la puente debe ser del de la rosa de color rosa”
Sir White: ”Te voy a hacer caso, ya te dije al principio que pareces tener un
don para resolver estos acertijos, empiezo a creer que estas predestinado a
resolverlos”
Así que accionó el resorte que hacia la forma de una
rosa de color rosa, cuyo capullo estaba cerrado.
Los dos cerramos los ojos esperando que alguna daga venenosa o algo nos matara,
peor no fue así enseguida oímos abrirse la puerta y suspiramos aliviados.
Y pasamos hacia dentro no cabíamos en nuestro asombro
cuando vimos dentro un jardín lleno de todo tipo de flores, el jardín estaba
iluminado por la luz que entraba por dos huecos grandes que había en arriba en
la pared que apuntaba por donde habíamos entrado, enseguida me di cuenta de que
era los ojos del sapo. Alrededor del jardín había un montón de puertas, era
extraño todo el jardín era verde y frondoso menos un pequeño trozo que estaba
muy feo y en él destacaba una rosa de color rosa.
Sir White dijo: ”Déjame adivinar hay que ir por la puerta que hay detrás del
trozo feo con la rosa”
Yo me quede asombrado y dije: “así es”
Y así lo hicimos cuan abrimos la puerta encontramos
varios senderos y uno de ellos estaba formado por pilares distanciados entre sí
lo suficiente como para ir saltando de uno en uno.
Sir White dijo: ”Creo que empiezo a cogerle en
tranquillo a esto, ahora tenemos que ir por el sendero que nos obliga a ir
saltando, ¿No es así?”
Yo puse otra vez una cara de asombro y dije: “así es, por segunda vez.
No tardamos en hallar un pequeño sapo de oro al final
del camino y debajo de él, había un letrero que ponía: “La rosa que te falta es
el más difícil de los objetos puesto que está custodiada por un temeroso
Dragón”.
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11-. El Claro de
la luna
Salimos al fin de la cueva del sapo y nos dirigimos al árbol donde Sir White
había escondido las armas y las recogimos y emprendimos la marcha hacia el reino
del Sapo.
Era largo el trayecto que nos separaba del castillo del sapo.
Así que tuvimos que acampar esa noche, no sé por qué pero en esa noche me fue
imposible conciliar el sueño, así que le pedí a Sir White hacer todas las
guardias.
Sir White dijo: “Estas tonto, chaval ¿cómo vas a hacer tu todas las guardias?,
Acaso no sabes que tienes que descansar y que si te duermes en tu guardia nos
pueden robar o matar.
Yo: “Si lo sé, pero tranquilo que no me dormiré, esta noche tengo muchas cosas
en las que pensar, además hoy no tengo sueño solo puedo ver la cara de Thania
por todos lados, incluso la luna llena que domina la noche de hoy me recuerda a
ella”
Según iba pasando la noche note que el caballo de Sir White estaba nervioso, así
que desperté a Sir White.
Sir White: “¿Que pasa muchacho acaso ya té has cansado y ahora quieres dormir?”
Yo: ”No es eso, fíjese en su caballo está muy nervioso y me preocupa que él haya
percibido algo que yo no vea”
Sir White: “Has hecho bien en despertarme, soltaré a mi caballo, si es que
retrocede es que hay un peligro eminente cerca y si es que va hacia delante,
será otra cosa la que le inquieta”
Sir White soltó al caballo y este pareció tranquilizarse, cogió una manzana de
las forjas de Sir White y fue lento, despacio y moviéndose con mucha
majestuosidad hacia un claro.
Entonces Sir White y yo vimos que en el claro había una preciosa yegua blanca y
comprendimos que era lo que perturbaba al caballo.
Sir White se volvió a dormir y yo me quedé mirando a los dos magníficos
animales.
Era todo un espectáculo el caballo soltó la manzana delante de la yegua blanca y
esta giró la cabeza como rechazando el regalo.
El caballo negro empezó a dar vueltas alrededor de la yegua, no sé si serían
imaginaciones mías, pero me daba la impresión de que el caballo se estaba
exhibiendo ante la yegua.
La yegua después de un rato empezó a correr como si todo eso no fuera con ella,
el caballo negro corría detrás de ella a todo galope para adelantarla y cortarle
el paso.
Cada vez la yegua corría hacia un lado diferente y el caballo siempre la
interceptaba y no la dejaba irse de aquel claro.
Así pasaron las horas y la yegua por fin se cansó de correr y decidió aceptar la
manzana.
A la mañana siguiente al alba ahí estaban los dos caballos uno junto al otro,
pastando juntos, parecía que donde fuera el caballo de Sir White iba la yegua
con él.
Sir White se levanto y llamó a su caballo, el caballo obediente acudió a su
llamada y la yegua fue detrás de él.
Sir White dijo: “Ya has jugado con mi caballo, ya puedes irte, ya eres libre”
Y le dio un azote a la yegua en el trasero, pero la yegua no se movió ni un
instante.
Sir White puso las trinchas a la yegua y yo a mi burro y partimos hacia el
castillo del reino del sapo.
Y por donde íbamos la yegua nos seguía, Sir White intento en varias ocasiones
que la yegua nos abandonara y no hubo forma.
Llegamos hasta una herrería y mandó al herrero cambiar las herraduras a los dos
animales y la yegua seguía ahí, de vez en cuando se acercaba al caballo de Sir White y le acariciaba la cabeza con su morro.
Sir White dijo al herrero, herre a esa yegua, a ver si así se quiere ir de una
vez.
El herrero cogió la pata de la yegua y empezó a herrarla, la yegua no se movía
ni un milímetro, parecía que nunca hubiese sido salvaje, el caballo de Sir White
permanecía siempre a su lado.
Cuando terminó de herrar a la yegua me pidió a mí que le quitara las trinchas al
burro y que se las pusiera a la yegua y dijo: “Vamos a ver como de dócil eres
ahora, Muchacho móntala”
Yo: “Como quiere que la monte es una yegua salvaje, me tirara”
Sir White: “Si lo es pero parece ser que mi caballo la ha domesticado, tu
móntala, mientras cabalgue al lado de mi caballo sé que ella no te tirará”
Y así lo hice y la monté y di unas vueltas con ella por los prados y siempre nos
acompañaba el caballo de Sir White.
Cuando regresé con la yegua vi como Sir White daba el burro al herrero a cambio
de sus honorarios.
Sir White dijo: “Esta yegua nos vendrá de vicio, ahora podremos ir más rápido”
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12-. Viejos amigos
Así prosiguieron los dos a caballo hacia el antiguo reino del sapo, hacia el
antiguo castillo del rey Luis Ángel.
Cuando llegaron hasta donde estaba el castillo, este se encontraba perfectamente
cuidado y custodiado.
Antes de llegar al castillo, yo le dije: “Esperemos que aquí sean un poco más
amables que en el antiguo castillo Nenúfar”
Sir White: “Confiemos en ello”
Llegamos hasta la puerta principal y cuando nos acercamos lo suficiente un
centinela nos dijo: “Pasen el señor de estas tierras les esta esperando”
Nosotros extrañados de que supieran de nuestra llegada, nos quedamos con una
cara de atontados que no podíamos con ella.
Los sirvientes nos acompañaron a la biblioteca del castillo.
Yo sabia que la biblioteca del castillo del Rey Luis Ángel era grande, pero eso
superaba con creces a cualquier cosa que podría haber imaginado.
Era la única biblioteca que necesitaba de un mapa para no perderse en ella.
Estuvimos un rato esperando dando vueltas de repente se abrió una de las puertas
y salieron unos soldados con unas lanzas que se pusieron firmes y a continuación
salió un hombre que bestia un curioso traje, si no fuera por lo caras que eran
las telas utilizadas en el vestido, yo juraría que parecía el habito de un
monje. Pero no era así era un típico vestido de hombre que se estiraba mucho
entre la alta aristocracia de la época.
Cuando Sir White vio a la figura aparecer, puso los ojos como platos ante el
asombro y dijo: “Sir Dragoriuns, cuanto tiempo amigo que haces aquí”
Sir Dragoriuns: “Sigues haciendo preguntas absurdas amigo mío, es evidente con
la desaparición del rey Luis Ángel y la Reina Thania, yo me vine al antiguo
castillo del rey Luis Ángel para conservar y ampliar su colección de libros”
Sir White: “Así que eres tú el temeroso Dragón que custodia él ultimo objeto, el
objeto que unido a los que ya hemos conseguido nos dará la llave para encontrar
el gran tesoro del rey Luis Ángel y la reina Thania”
Sir Dragoriuns: “Ja, Ja, Ja.... Tu siempre tan poco suspicaz, los acertijos
nunca han sido lo tuyo, yo no se nada de los objetos que tu mencionas y que yo
sepa no custodio nada, ¿En qué te basas para hacer tal afirmación?”
Sir White: “Pero si en él la cueva de la montaña del sapo ponía La rosa que té
falta es él más difícil de los objetos puesto que esta custodiada por un
temeroso Dragón”.
Sir Dragoriuns: “¿Y por que iba a tener yo ninguna rosa?”
Yo: “haber un poco de calma, creo que debemos de empezar contándole a Sir
Dragoriuns lo que andamos buscando, por lo visto los reyes Luis Ángel y Thania
escondieron el mayor de sus tesoros y para encontrarlos hacen falta cuatro
objetos relacionados en el estandarte que ella dibujo para el escudo”
Entonces cogí el escudo de Sir White y enseñe el dibujo.
Sir Dragoriuns: “No hace falta que me enseñes el dibujo del estandarte, tanto
Sir White, como yo erramos amigos de los reyes Luis Ángel y Thania.”
Yo: “Bueno el caso es que hace falta una albufera que esta representada por el
estanque del castillo de la reina Thania, un nenúfar, un sapo y un diamante que
nos mostraran una rosa que nos conducirá al mayor tesoro que jamás tuvieron los
reyes”
Sir Dragoriuns: “Ja, Ja, Ja ....”
Yo y Sir White al tiempo: “¿Que es lo que encuentras tan gracioso?”
Sir Dragoriuns: “Parece mentira Sir White, que no sepas que el broche que
siempre lucia la reina Thania al cuello, regalo y símbolo del amor de su esposo
Luis Ángel fuera conocido como el diamante de la rosa. Llamado así porque aparte
de que era rosa, la reina Thania es la reina del reino de la Rosa.”
Sir White: “Bueno, ¿pero donde esta ese diamante?”
Sir Dragoriuns: “En este castillo desde luego no, no ostante el rey Luis Ángel
me contó en cierta ocasión que el diamante es el corazón de un fiero Dragón y
que este se le regalo cuando le salvo la vida. Pero siempre he creído que era un
cuento o algo así, ya sabes tan bien como yo que los dagones no existe. Sé que
en la montaña que hay al sudeste de este castillo hay una cueva a la que nadie
se atreve a entrar porque según cuenta los aldeanos de las zonas adyacentes en
su interior habita un Dragón. También sé que en el jardín hay una estatua que
hace la forma de un dragón y en su pecho hay un hueco que hace la forma de un
diamante”
Sir White: “Pues nada muchacho debemos ir en busca del ultimo objeto a la cueva
del dragón”
Sir Dragoriuns: “Antes de partir, permitirme que mande a mis sirvientes que os
traigan ropa limpia que esa que lleváis esta ya muy estropeada del viaje y así
mismo os ruego que seáis tan amables de quedaros a cenar con migo y que durmáis
esta noche aquí en el castillo entre sabanas de seda”
Sir White: “Que así sea”
Nos condujeron a Sir White y a mí a dos habitaciones adyacentes y nos trajeron
unos cuantos trajes para que escogiéramos, nos llenaron un barril de agua
caliente y nos proporcionaron todo tipo de utensilios para la higiene personal.
Hacia años que no me pegaba semejante baño y jamás había vestido ninguna
vestimenta de lujo.
Después de asearme, afeitarme y vestirme, me puse un cinturón de cuero preparado
para llevar encima una espada y de entre las espadas que había en la sala cogí
la única que era capaz de levantar, ya que a pesar de haberme pasado toda mi
vida trabajando en el campo y estar acostumbrado a llevar peso, todas esas
espadas eran demasiado pesadas para mi.
Entonces me dirigí al comedor, donde ya estaban Sir White y Sir Dragoriuns
esperándome, ellos dos se pasaron toda la noche hablando de los viejos tiempos y
yo me sentí como desplazado.
Al día siguiente un sirviente me llamo y me comunico que Sir White me estaba
esperando para partir hacia la cueva del dragón.
<< ir inicio La Rosa hechizada
13-. La cueva del dragón.
Al día siguiente Sir White y yo nos dirigimos hacia la cueva del dragón.
Pronto el camino se hizo demasiado complicado como para poder seguir con los
caballos así que tuvimos que desmontarnos y recorrer el resto del camino a pie.
Nos encontraba vamos en una colina que y a los pies de ella una cueva.
Nos introdujimos en ella y empezamos a recorrerla con la esperanza de encontrar
otra prueba de ingenio para superar.
Estábamos los dos recorriendo la cueva, cuando yo tropecé con una piedra que izo
desprenderse a otras y armar un gran escándalo.
Sir White: “Pero no puedes tener mas cuidado, no ves que podíamos haber muerto
enterrados en piedras”
De repente sé hoyo una profunda voz, que provenía de la cueva, aunque más bien
parecía que fuese la misma cueva la que nos estuviese hablando y la voz decía
así: “¿Quién osa interrumpir mi descanso en mi morada?”
Nosotros dos estábamos temblando. Bueno esta bien, yo estaba temblando.
Sir White hacia gala de su hombría y permanecía inmóvil como una roca, es mas
oso contestar lo siguiente: “Yo soy Sir White, antiguo amigo de los reyes Luis
Ángel y Thania y he venido aquí con mi ayudante a buscar el diamante de la rosa”
La voz: “Acaso no sabes que el diamante es mi corazón, esperas que sé lo de a
cualquiera que venga a buscarlo solo porque dice ser un amigo del que una vez me
salvo la vida, además ¿qué es lo que pretendes obtener de él?”
Sir White: “¿Quién eres?, ¿Acaso pretendes que me crea que existen los
Dragones?”
En aquel preciso instante un dragón salió de una de las cuevas, era tres veces
mas alto que un hombre.
dragón: “Crees lo que quieras, un momento, tu muchacho todavía no té oído decir
nada, tu aroma me resulta familiar, ¿Por qué quieres que té de mi corazón?”
Yo: “Mire señor dragón, necesitamos su corazón, para conseguir la ultima pieza
del rompecabezas, lo necesitamos para conseguir la rosa”
dragón: “Ya veo buscáis el gran tesoro de los reyes Luis Ángel y Thania. Yo hace
mucho tiempo que no salgo de aquí la gente me tiene miedo, antes entraban miles
de caballeros en pos de la fama buscaban matarme y así hacerse famosos, ahora
solo entran algún pobre campesino para dejarme una de sus bacas, yo le
recompenso dándole unas piedras preciosas, tomad y coger todas las que queráis y
largaros de aquí”
Yo me disponía a coger alguna delas piedras preciosas, cuando me detuvo Sir
White y dijo: “Quieto muchacho, deja eso donde estaba, yo jamás le he querido
decir nada a mi sirviente pero el tesoro que nosotros buscamos no esta formado
de piedras preciosas y oro. Yo busco la forma de devolver la paz y la
prosperidad que había en esta ínsula cuando la gobernaban los reyes Luis Ángel y
Thania”
El Dragón: “Buscas a su heredero, entonces”
Sir White y yo: “¿Qué?”
El Dragón: “A pero no lo sabias los reyes Luis Ángel y Thania tuvieron un
heredero, pero un adivino que se llamaba Sir Dragoriuns les advirtió que al año
de nacer su hijo un antiguo pretendiente de la Reina Thania nublaría de nuevo
los territorios que a ellos tanto trabajo les había costado llenar de felicidad
y prosperidad”
Sir White: “Pero si acabamos de estar con Sir Dragoriuns, este carbón por lo
menos podría habernos dicho algo al respecto”
El Dragón: “Hay veces en las que la única forma de que los sucesos acontezcan es
no decir nada de cómo va a ser el futuro, bueno con respecto a mi corazón si yo
os le diese, me convertiría en piedra y ya nunca podría volver a la vida.
¿Todavía seguís queriéndole?”
Yo: “No quédatele, no creo justo que tu mueras por conseguir encontrar al hijo
de unos reyes que nadie sabe donde estar, en pos de intentar lograr volver a los
buenos tiempos. además con esfuerzo lograremos que las cosas vuelvan a ser como
antes y vuelvan los buenos tiempos”
En aquel preciso instante el Dragón se saco un Diamante que despedía un precioso
brillo rosa y me le entrego en la mano.
La luz que desprendía duro unos instantes, los suficientes como que tras ella
solo se viese a un enorme Dragón de piedra y una inscripción en ella que decía,
solo aquellos que rechacen las riquezas en pos de un bienestar general serán
merecedores del diamante de Thania, en hora buena habéis superado la prueba de
la codicia.
Nos dirigimos al castillo del Sapo y allí colocamos el diamante en la estatua
del Dragón en su pello y esta se corrió y debajo de ella se encontraba una
preciosa rosa de oro blanco.
<< ir inicio La Rosa hechizada
14-. El tesoro de los Reyes.
Ya con los tres objetos nos dirigimos de nuevo al castillo de la Rosa, el
castillo de la Reina Thania.
Por el camino Sir White me iba contacto de cómo era la vida en la época de los
reyes Luis Ángel y Thania.
También me contó como Sir Saparimus, movido por los celos y la envidia consiguió
derrotar a los antiguos reyes.
Después de varios días cabalgando y durmiendo algunas veces al descampado, otras
en posadas, por fin llegamos al castillo de la Reina Thania, allí coloque las piezas como
correspondían en el pedestal.
Y entonces no ocurrió nada, los dos nos quedamos muy decepcionados y hundidos,
después del trabajo que nos había costado encontrar las piezas que no ocurriese
nada.
Así que decidimos pasar la noche allí, yo me dispuse a quitar las piezas del
pedestal pero no había manera parecía como si se hubiesen anclado ahí.
Sir White también lo intentó y ni forma no se movían ni un ápice.
Entonces decidimos dejarlas tal cual y pasar la noche allí en el jardín, quien
se iba a llevar esas piezas si Sir White y yo no habíamos conseguido moverlas
del sitio, como iba a conseguirlo él.
A la mañana siguiente con el despertar del sol y él rocío empezamos a oír un
ruido procedente del pedestal, parecía que al igual que las flores este
respondía al roció y a los primeros rallos de sol.
Poco a poco el pedestal se iba alzando, y levantaba con él algo que parecía como
pétalos de metal.
Ya cuando terminó en los pétalos pudimos ver escrito lo siguiente:
“Muy bien
amigos vuestro esfuerzo a valido la pena, como ya sabréis nuestro mayor tesoro
no son joyas o oro, nuestro mayor tesoro es nuestro hijo, el fruto de nuestro
amor. Su madre y yo decidimos dejarle en un cesto rió abajo con un ejemplar de
la leyenda del El jardinero y la rosa. A nuestro primogénito le podréis
reconocer además porque tiene un antojo en forma de rosa en su nalga izquierda.
Decidimos llamarle como yo su padre y llamarle Luis Ángel. Espero que el que
encuentre esto sepa inculcarle el valor, la sabiduría y sobre todo sepa hacer de
él una buena persona y un magnífico rey”
Yo en aquel momento me caí derrumbado sobre mis rodillas y empecé a llorar y
dije entre sollozos:
“No puede ser, debe ser fruto de la casualidad, es
imposible, se debe de tratar de una broma del destino”
Sir White: “¿Pero que té pasa, porque lloras?”
Yo: “Recuerdas que me dijiste que a mi se me daba muy bien resolver los
acertijos que íbamos encontrando, que parecía que era mi destino encontrar el
tesoro”
Sir White: “Si así es, es mas lo hemos encontrado, pero no entiendo porque
lloras”
Yo: “Porque yo soy el descendiente de los reyes Luis Ángel y Thania”
Sir White: “¿Qué?”
Yo: “No sé si te lo he contado alguna vez, pero a mí me encontraron unos
campesinos en un cesto de mimbre agarrado a un ejemplar del libro del El
jardinero y la rosa y es mas tengo un antojo en forma de rosa en mi nalga
izquierda, no cabe duda yo soy el hijo de Thania y de Luis Ángel. Yo soy el
príncipe Luis Ángel”
Sir White sé agallo ante mí e inclino una rodilla en señal de respeto y sumisión
como hacen las personas cuando les presentan a un rey y dijo:
“desde ahora yo
seré tu protector y tu siervo y te enseñaré y guiaré para que seas como tus
padres querían que fueses un rey justo”
Y así fue como descubrí que yo era él legitimo heredero de los reyes Luis Ángel
y Thania.
Ahora solo quedaba una laboriosa tarea pues debíamos de encontrar la espada, la
corona, la armadura y el escudo de mi padre, pero eso es otra historia.
FIN
Dedicado a la rosa más bonita y hermosa del mundo a Thania de Alba Villarreal,
de su sapo Luis Ángel Renes Diez, el cual la quiere con locura.