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Yo quisiera ser aun más débil para sentirme presa de tus
brazos, no lucho contra mi, porque el corazón me lo
impide y si luchara contra ti, me dejaría ganar como un
cobarde.
La lucha de una enamorada es
una lucha perdida, es dulce, es amarga pero mientras
ama, ¡siempre se siente ganadora!
El amor es la guerra de dos primaveras, en la que todos
queremos alistarnos, la vida es dura pero bella y aun
más, si se está enamorado.
Si perdemos en esas guerras, nos brindan la oportunidad
de enamorarnos en la próxima y volver a fracasar.
¡Es un fracaso tan dulce!
Al final, el ganador no es el que gana, ni el que
pierde, es el amor, nosotras siempre quedamos como
simple espectador, nos quejamos, pataleamos y cuando
ponen de nuevo a la venta las entradas, vuelta a comprar
para ver otra función, que puede, sea de sus fracasos,
el mayor.
Para eso venimos a esta tierra para amar luchar y morir
pero siempre ¡por amor, luchando!, si me taparas la boca
para borrar mis te quiero, te lo escribiría en la
espalda para que sepas que te quiero.
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