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Si existe Dios él sabe que solo quiero
una suave y grata sonrisa tuya, que recuerdes que pasé
por tu vida, tan velozmente que fue inapreciable,
pero para mí después de años aún distingo tu silueta a
lo lejos ensimismada en tus pensamientos.
Quiero escribir bonito por ser la última vez, pero no me
resulta.
Permíteme despedirme para siempre y no por despecho, es
porque sé lo que piensas sobre la escritura anónima, y a
mí me hace sentir que hago algo malo, así que dejo esta
carta aquí.
En otra vida me gustaría haber sido la persona ideal
para ti, pero de ninguna forma lo soy, por eso me
replanteo enviarte esto, si existe el alma es lo único
que valdría algo en mi, tampoco ya la salud es buena.
Mil intentos de comunicarme contigo, mil fracasos, mil
veces sentirme triste, por supuesto toda la culpa es
mía.
Hay personas que siendo adultas por alguna circunstancia
siguen siendo en ciertos aspectos muy inocentes y la
gente no les cree, yo no he querido crecer en ciertos
aspectos. Si te digo la verdad nunca he querido crecer,
la vida es todo falsedad y engaño.
Intenté pedirte ser tu amigo, yo se lo pedía a esa niña
que puede que siga en tu interior, de otra forma es
incomprensible.
Adiós Mariela y perdóname por amarte tanto, se despide
el amor que nunca supiste quererlo de verdad.
Juan
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