Carta de amor de
Ignacio.
Como si nada.
Como si nada, de la nada misma que significa para
nosotros muchas veces esa muchedumbre que a diario
nos rodea, y sin saberlo, sin esperarlo, sin
planearlo, de repente, casi por milagro, en una cita
corriente, compartiendo una mesa cualquiera, en un
lugar cualquiera, mis ojos se vieron invadidos por
tu mirada, y mi piel recibió el mensaje de tu
piel...y así de repente, de no ser nadie para mí, de
nunca haber tenido el mas mínimo indicio de tu
existencia, te apareces en mi vida e inundas mis
sentidos de todos tus encantos...
...y así con cada mirada, con cada respiro del aire
que envolvía nuestros cuerpos, te fuiste
transformando para mí, en una persona, con un
nombre y una imagen conocida... Ya no eras nadie,
empezabas a ser tú para mí...
...tu mirada me mordía por dentro descontrolando mis
sentidos... tu espíritu juguetón comenzó a ser
escarnio de mi timidez y con cada punzada de tus
encantos, mi corazón se estremecía acelerando el
torrente vital que me recorría con un gélido calor
de pies a cabeza...
...cuando ya era la hora de seguir nuestro viaje, tu
hacia tu mundo y yo hacia mi esfera, una mirada
cómplice acompañó nuestra despedida, como queriendo
suspender el momento y hacer de ese segundo un
montón de vida. nos alejamos quizás íntimamente con
alguna esperanza de volver a sentir lo sentido o
quizás sólo agradeciendo el momento vivido...
Pero luego, de vuelta al desierto de lo cotidiano y
en cualquier momento y sin mediar nada de por medio,
tú aparecías a cada instante por mi mente... y tu
mirada, tu voz, tu risa generosa, tus gestos al
hablar, se convertían en un bálsamo para mi opaca
existencia... pero yo sabía que eras parte de otro
mundo, que otros buscan y necesitan de tu presencia
y pensé en ese instante sacarte de mí, pero eso ya
era imposible, porque sólo quería retenerte...
...tu siempre más directa y más abierta, diste ese
primer paso, sembrando en mí la semilla de la
esperanza... ¿acaso podrá ser real?, me preguntaba a
cada rato...te veía y aún te veo como una mujer
demasiado hermosa para que hubieras puesto tus ojos
y tus sentidos en un hombre sencillo como yo... no
es falsa modestia, es que simplemente no esperaba
este regalo que ha sido conocerte y ahora, poder
quererte...
Por eso te digo siempre y mil veces que eres mi
diosa, mi mujer de miel y fuego, que has llegado a
mí casi por magia divina y que poco a poco, beso a
beso, caricia a caricia, quiero hacerte aterrizar en
mi terrenal corazón...
...y así en poca vida que hemos podido compartir, de
no ser nadie para mí, te convertiste rápidamente en
todo para mí... cuando estás a mi lado, trato que
sientas a cada instante que me eres muy importante y
que me haces sentir orgulloso de tu compañía...y
cuando no estás, te extraño a morir, te extraño
tanto que siento miedo de que tu ausencia algún día
no tenga fin en un reencuentro...
Bebota mía, mi bella flor de piel color canela has
penetrado todas las membranas de mi cuerpo, has
traspasado todas las corazas de mi alma, has llegado
como un afilado cuchillo directo a mi corazón...y es
ahí donde quiero que te quedes...
...bebota de ensueño, mi ilusión de amor, todo lo
que yo pudiera entregarte jamás podría igualar a la
alegría de vivir, a la pasión de tus besos y a la
belleza de tu cuerpo, que cada día me regalas con tu
presencia en mi vida... por eso, siento que decirte
que te necesito o que te extraño día a día no es
suficiente... Quizás aún no logre dimensionar el
espacio que estas ocupando aceleradamente en mi
corazón...
...bebota, mujer mágica, mujer que a puesto de
cabeza toda mi razón, mujer que merece todo mi
espacio y mi mundo interior... te invito a volar por
los sueños azules de nuestra sinrazón, te invito a
inventar los espacios para nuestro amor...te invito
a crear un mundo quizás muy pequeño... pero en el
que cabremos los dos
Ignacio.