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Cada
noche
¿Cada noche sin
querer
me miro en el espejo de su alma
y me entristece ver
el reflejo de mi cara.
Siempre me asomo con la esperanza
que el alma sea vehículo hasta él
y acariciar su cara,
besar su boca al fin,
que florezcan las rosas
en el seco jardín
de un pecho dolorido.
Que no florecerá
hasta rozar sus manos
y acariciar su cuerpo,
el sol de su mirada alumbra mi camino,
el eco de su voz marcó el duro destino,
de un débil corazón.
Que muere por un jardín
que nunca floreció
por que su amor es sueño
y lo sueños, sueños son,
yo seguiré soñando
que un día sentiré
el tacto de sus manos
Y el calor de tu piel.
Ley Leyla
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