Carta de amor de Fernando.
Amor y sufrimiento.
El
silencio, compañero de la noche, que solo lo interrumpe
los suspiros de recuerdos que a duras penas emite el
alma, mientras agoniza tu ausencia, y se pregunta
¿Porque no estas aquí? ¿Por qué no vuelves?
Mientras tanto te pienso, linda, dulce y alegre; de piel
aterciopelada, impregnada por ese sutil aroma que se
obtiene en los campos de alcatraces.
Será que tanto te extraño, que pienso en aquel día que
te vi y que se paralizaron mis sentidos al ver tu
silueta, ese sentimiento que me envolvía e invadía solo
al verte, un fuerte palpitar dentro de mi capaz de mover
montañas y de hacer cosas imposibles e inimaginables.
Desde que te alejaste solo me consuela la luna, que
alumbra mi rostro humedecido, por las lágrimas que
llevan tú nombre. A la cual pregunto por ti y el porque
de no merecerme tu amor; pero ni ella ni nadie me da la
respuesta, que habré hecho mal, a caso seré merecedor de
esta gran pena.
Será que no oyes mi llanto, será que no ves mi anhelo.
Tal vez mi amor nunca te convenció, tal vez nunca merecí
amarte; quisiera cerrar el libro del recuerdo, dejando
paso al presente, encontrando el amor verdadero igual al
que tú pudisteis darme.
(Fernando)