|
QUE LA PAZ ESTÉ
CONMIGO
La reconciliación y
armonía con nosotros
mismos constituye un
paso esencial para
restablecer la paz
interior. Nuestra
paz interior se ve
afectada por nuestro
estilo de vida, por
el modo en que
manejamos los
asuntos que se nos
presentan, por lo
que pensamos
constantemente, por
los principios y
creencias que
elegimos dirijan
nuestra vida.
Si buscamos en el
diccionario de la
lengua española, la
palabra
“reconciliación”,
nos encontraremos
con calificativos
que hacen alusión a
la unión y la
alianza; esto nos
ilustra el hecho de
que, cuando no
estamos en paz con
nosotros mismos, nos
sentimos aislados,
divididos,
alienados, de
nosotros mismos, y
en relación con los
demás. La falta de
paz incluye: el
autoengaño, la
negación, la falta
de aceptación de una
realidad, querer
controlar a otros ó
alguna situación,
los apegos, las
expectativas, los
juicios, la
culpabilidad, la
vergüenza, la rabia
y la frustración,
entre muchos otros;
todo esto se
manifiesta en un
estado de conflicto
interior,
desasosiego y
agitación,
generándonos un
cuadro
autodestructivo que
nos aleja cada vez
más de la
reconciliación y
armonía con nosotros
mismos, y su natural
consecuencia: la paz
interior.
La verdad es que, si
no estamos en paz
con nosotros mismos
no podemos aportar
paz. Tomar la
decisión de aceptar
y perdonarnos por
nuestras debilidades
y fallos, por
nuestros errores
pasados, por lo que
hicimos ó dejamos de
hacer, ó por lo que
pudo ser y no fue,
requiere un nuevo
nivel de
comprensión,
partiendo del punto
de que, si
hubiéramos sabido
una mejor manera de
hacer las cosas,
seguramente
habríamos actuado de
un modo distinto,
sin embargo, todo lo
que ocurrió tenía un
fin, una lección por
aprender, un
crecimiento
implícito, que nos
transformó en
quienes somos ahora.
Necesitamos
comprender,
comprendernos y
estar agradecidos
por todo lo que
significó lo
ocurrido. Reconocer
que, todas esas
experiencias eran
necesarias para
impulsarnos hacia un
nuevo nivel de
conciencia,
crecimiento y
aprendizaje, nos
ofrece una nueva
perspectiva de los
acontecimientos, que
lejos de
culpabilizarnos, nos
muestra el camino
hacia el
restablecimiento de
la paz interior,
hacia la comprensión
y aceptación de
nuestra humanidad.
Tarde o temprano nos
damos cuenta de que,
todo avance
espiritual va
precedido de algún
desastre o alguna
crisis, y que todo
lo que ocurrió debía
ocurrir tal como lo
hizo. Todos los
implicados teníamos
lecciones que
aprender, así que
los acontecimientos
se desarrollaron de
manera perfecta de
acuerdo con esas
lecciones que
necesitábamos
aprender. Llegar al
punto de asumir la
responsabilidad por
lo ocurrido,
reconciliarnos con
ello, y sentir
gratitud debido a
ello, por las
personas que
participaron para
nuestro aprendizaje,
por las lecciones
que aprendimos, por
la sabiduría
adquirida, y por una
nueva visión de la
vida, es un
importante signo de
que está ocurriendo
la reconciliación,
de que hemos
comprendido la
lección. Nos
hallamos
inevitablemente
interconectados y
participamos tanto
en las lecciones de
los demás como en
las nuestras, todo
estuvo bien tal y
como ocurrió, era
necesario que así
ocurriera, aunque en
su momento no lo
veamos así. Cada
experiencia se
presenta como una
extraordinaria
oportunidad para el
crecimiento y
madurez personal, y
para la evolución
espiritual. Lo más
importante de cada
experiencia que
tenemos es la
sabiduría, el
descubrimiento y
aprendizaje que
podamos extraer de
ella. Las personas
se atraen unas a
otras, para revelar
y manifestar partes
desconocidas ó
ignoradas dentro de
cada uno, para
sanarnos mutuamente,
para acompañarnos
temporalmente o por
toda la vida,
mientras
evolucionamos y
aunque a veces no
estemos concientes
de esto, nuestra
participación en
ello, es un hecho
ineludible.
Para concluir un
pensamiento de
Masami Saionji,
directora del
movimiento de la
oración por la paz
mundial: “... Somos
recreados a cada
momento. No te
lamentes, ni
inquietes por los
sucesos pasados, no
desperdicies energía
en ello, busca
comprender. Todo
desaparece en este
instante de
renacimiento.
Libérate y
despierta, date
cuenta que tienes la
oportunidad de
renacer en este
mismo instante.....”
Lina Cristiano
Valencia
(Venezuela)
Lina
|