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¿ Te has planteado alguna vez si los que se hacen llamar videntes,
curanderos, brujas, hechiceros y todas esas personas o personajes
existieron o existen en realidad? Si lo has hecho, no voy a escribir
sobre esto en particular, esto no es lo importante, lo que parece más
sorprendente es que seguro conoces a alguna persona directa o
indirectamente que te haya contado que le han hecho una carta astral, le
han leido la mano o echado el Tarot y le han adivinado el pasado, el
presente o el futuro.
Si en esta línea ya te estás preguntando por qué hablo de esto, cuál es
mi opinión y a dónde quiero llegar, sólo quiero compartir, en principio,
la utilización de dos palabras: don o sentido. Desde hace ya mucho
tiempo, siglos, existe esta controversia.
La mayoría de la gente contesta que espera que la ciencia sea capaz de
responder a preguntas como las del inicio de este texto. ¿Por qué
algunas personas tienen el don de ser videntes y otras no? (uso la
palabra vidente porque es la más útil para la dualidad don o sentido).
Aquí retrocedo en la Historia para comentar que el estilo actual de
explicación científica comienza con Isaac Newton y la Revolución
Científica.
Newton definió la empresa científica como la búsqueda de un pequeño
número de leyes matemáticas a partir de las cuales fuera posible deducir
las regularidades que se obervan en la naturaleza. Posteriormente,
tomando como base sus observaciones, los científicos propondrían leyes
científicas, del tipo de la Ley de la Gravedad de Newton. ( Thomas Hardy
Leahey. HISTORIA DE LA PSICOLOGIA. Principales corrientes en el
pensamiento psicológico)
Si observáis, con vuestros ojos y el sentido de la vista, la palabra
clave es observación. Sólo aquello que es observable a partir de los
cinco sentidos determinados por la ciencia actual, (vista, oido, gusto,
olfato y tacto), es cierto, real o verdadero, que de alguna manera es
empírico, contrastable o verificable. Aquí no hay cabida para el don u
otro sentido.
Hasta comienzos del SXX positivistas como Compte y Mach, donde sólo era
válido y se podía hablar de aquello que podía observarse directamente,
dejaban fuera de la ciencia conceptos tales como “átomos” y “electrón”.
A partir de este descubrimiento los científicos tuvieron que admitir en
la Ciencia términos que aparentemente se referían a entidades
inobservables. De aquí pasamos al positivismo lógico, uniendo empiriesmo
con la lógica formal.
Seguramente, más de uno, si es que le ha interesado y ha llegado a leer
hasta esta línea, estará pensando: ¡No irá a comparar un átomo con una
bola de cristal!. No, en absoluto, pero en cientro sentido, como bien
dice Dyer en su libro El poder de la intención:
“El sentido de lo posible. La creación actúa sobre la
iperecedera posibilidad de que cuanto se piensa puede ser. Piensa en
algunos de los grandes inventos que actualmente son algo cotidiano: los
aviones, la luz eléctrica, el teléfono, la televisión, el fax, los
ordenadores. Son resultado de ideas creativas de individuos que no
hicieron caso del ridículo al que se expusieron cuando se centraban en
lo posible en lugar de lo imposible.”
Con otras palabras, (las mias, claro), la ciencia avanza y en algunos
casos utilizando “el sentido de lo posible” y no de la lógica o de lo
meramente observable, como en el caso de un avión, un montón de
toneladas con un montón de pasajeros, que vuela en un tiempo recor y
llega a la otra punta del globo terráqueo. Entonces, ¿por qué no creer
que en vez de un don existe un sexto sentido que sirve para algo más que
ver muertos en ocasiones? Que, como todos los demás sentidos, hemos de
practicar, equivocarnos en su utilización y aprender a utilizarlo lo
mejor posible. No, por ejemplo, para cobrar grandes sumas de dinero a
personas desesperanzadas, sino para vivir mejor en buena armonía con los
demás. Por ejemplo, uno de sus usos es para ser videntes de no provocar
un estado de conflicto con un desconocido o poco conocido que esté ese
día o lleve unos cuantos días en una etapa de sufrimiento.
¿Habéis notado alguna vez o alguien os ha contado o comentado de otra
persona algo parecido a : Antes de darle la mano me dio un repelús y
supe que no íbamos a llevarnos bien.? También os habrá pasado de veniros
a la mente alguna persona de la que no sabeis nada desde hace mucho
tiempo y recibís una llamada o una noticia de ella. Muchas personas se
expresan diciendo: Sentía que iba a pasar, no me digas por qué pero lo
sentía.
Como véis, volvemos al verbo sentir y no al observar, por lo que yo
prefiero hablar de un sentido y no de un don.
Llegado a este punto donde quiero compartir con vosotros maneras de
despertar ese sentido, os espero en otra ocasión para contaros mis
limitadas experiencias. GRACIAS POR ESTAR AHÍ. OS MANDO MIS MEJORES
ENERGÍAS EN PENSAMIENTOS. SED FELICES.
FDO: SAMANTHA
Libros consultados:
Historia de la Psicología. Principales corrientes en el pensamiento
psicológico. THOMAS HARDY LEAHEY. Prentice Hall Iberia, Madrid 1998.
El poder de la intención. DR. WAYNE W. DYER. Grupo Editorial Random
House Mondadori, S.L., 2005
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