En los
siglos
XV y XVI,
la
aplicación
se
utilizaba
con
frecuencia
en la
realización
de todo
tipo de
artículos
para el
hogar,
por
considerarse
una
técnica
rápida y
sencilla
para
obtener
bordados
efectivos
y de
vivos
colores.
A menudo
se
trabajaba
sobre
fondos
de
terciopelo
a base
de
formas
recortadas
en ricas
telas de
satén o
cueros
perfiladas
en
ocasiones
con
hilos de
oro en
realce.
Los
artículos
así
confeccionados,
se
adornaban
con
técnicas
de
bordado
y
acolchado
sobre
las
aplicaciones
que
representaban
emblemas,
letras,
vainas
de
armas,
pájaros
animales
y
flores.
Otro
estilo
de labor
de
aplicación
era el
denominado
broderie
perse,
que
consistía
en coser
a punto
de
festón
formas
recortadas
de telas
estampadas
de
algodón.
Por la
misma
época en
la India
se
empleaban
las
técnicas
del
patchwork
en los
famosos
y
complicadísimos
chales
de
Cachemir,
cuyas
piezas
se
tejían
primero
por
separado
y se
unían
después
formando
composiciones
al
estilo
rompecabezas.