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EL PATCHWORK EN CUBA
Hoy
tenemos la tarea de hablarles de lo que estamos
hacemos con relación al patchwork en Cuba y para
esto queremos ante todo hacer un poco de historia de
cómo se ha ido desarrollando.
El patchwork para nosotros es una forma de entender
la vida, es el placer de crear, es relajarse, es la
creatividad convertida en placer… y hoy alcanza su
esplendor en la elaboración de tapices a los que se
les reconoce como una legítima expresión artística
popular.
Los diseños, pensados con inteligencia y gusto,
dibujando con tijeras los retazos de tela
superpuestos en otra superficie textil que sirve de
base, y el realce de cada pieza con puntadas cuyo
papel es protagónico –algo distintivo del parche
cubano-,evidencian la pericia de nuestros artesanos
en cuanto al quehacer con telas e hilos. Sus obras,
son originales por su colorido y belleza contribuyen
sin duda al desarrollo del espíritu.
En Cuba -tal vez por su desarrollo económico en la
primera mitad del siglo veinte- no existía gran
tradición artesanal, a diferencia de otros países
latinoamericanos. La artesanía cubana se producía de
manera regional o local pero no se puede hablar de
un movimiento nacional de esta manifestación en la
primera mitad del siglo XX.
Tampoco existía una tradición en el Patchwork como
encontramos en Europa, Norteamérica u otras
regiones. Haciendo revisión de esta manifestación en
Cuba, observamos que los colonizadores y emigrantes
africanos trajeron con ellos la técnica del
remiendo. En los monasterios, las monjas hacían
algunas prendas (mantelería, vestidos, etc.), todos
de carácter utilitarios, con técnica de aplicación.
También los reclusos en las cárceles fragmentaban
sus colchones y elaboraban mantas y otras prendas
utilitarias. En general, lo más que se hacía con
fines decorativos era el Log Cabin o Cabaña de
Troncos en la confección de sobrecamas y cojines,
así como el uso de los “yoyitos” (redondeles de tela
cosidos y fruncidos a los que se le da la forma
deseada: flores, hojas, etc.), que se incorporan al
parche aunque no son parche en sí.
La técnica del Patchwork, como manifestación de las
artes visuales, hace su aparición en Cuba en la
década del 80, con la artista primitiva Alejandrina
Cué, quien le dio sentido comunitario al Parche e
impartió los primeros talleres o clases. Es
considerada renovadora de la manifestación en Cuba y
tiene en su haber premios y exposiciones personales
y colectivas en Cuba y en el extranjero.
Alberto Vázquez León funda el grupo Técnica Mixta en
la Casa de Cultura de Plaza (El Vedado, en Ciudad de
La Habana) en 1984 y crea el grupo “Tendedera” en
1990. Ahí se comienzan a realizar exposiciones
nacionales e internacionales por diferentes
artesanos y sus trabajos reciben diversos premios.
En el año 2000, funda el Club “Amigos de la Aguja”,
con el propósito de unir todos los grupos que
existían antes de esa fecha o que se crearan después
y así impulsar esta manifestación en el resto del
país.
En mayo del 2001, aunque ya se trabajaba el parche y
habían miembros de la Asociación que lo realizaban,
pero incorporadas a la Manifestación de Textiles,
surge el Parche como manifestación independiente en
la ACAA (Asociación Cubana de Artesanos y Artistas)
con el cro. Alberto Vázquez al frente . En ese mismo
año y entre otras acciones diseñadas para impulsar
el Parche en Cuba, se da inicio a la Exposición
Itinerante de Parche de la Asociación para promover
en las provincias esta manifestación. En el año 2003
ya se realiza el I Salón de Parche en el Centro de
Prensa Internacional de Ciudad de La Habana el que
marcó un punto de partida en la Manifestación por la
calidad lograda y comenzó a contar con un
reconocimiento de los que hasta ese momento no
habían visto el Parche como una obra
artística-artesanal.
Hasta hace muy poco, el patchwork, o parche, como se
le llama en Cuba, era una técnica marginada entre
las artes, pero gracias a mucho esfuerzo ya hoy se
le considera una manifestación que dejo de ser
simple artesanía para convertirse en un arte
reconocido entre todos los artistas del gremio.
En la actualidad hay más de 60 miembros de esta
Manifestación de Parche en la AACA y más de 300
miembros del Club de Amigos de la Aguja, quienes han
cursado talleres y participan en concursos y
eventos.
Resumiendo, en la segunda mitad del siglo veinte se
puede enmarcar el desarrollo del Patchwork en Cuba
en dos etapas:
1ra.: Rescate de lo poco que se hacia en este campo
en la primera mitad del siglo y comenzar los
primeros pasos de la manifestación a partir de 1980;
2da.: La consolidación y extensión a partir del 2000
con la creación del Club “Amigos de la Aguja”; la
creación de la Sección de Parche en la ACAA; la I,
II y III Bienal Nacional de Parche; y el
surgimiento, desarrollo y multiplicación de
diferentes grupos nuevos.
Aproximadamente uno de cada cuatro ha expuesto en el
extranjero y han recibidos premios o menciones por
sus obras; han realizado también otros estudios como
dibujo, pintura, apreciación de las Artes Plásticas
–opciones de estudio que en muchos casos se brindan
en la propia Casa de Cultura de Plaza, el la sede de
la Asociación y otros lo han recibido en el
extranjero.
De hecho, y esto constituye una característica que
diferencia al artesano cubano de los artesanos de
otros países latinoamericano de pocos recursos
económicos, la mayoría de los que practican esta
manifestación en Cuba cuentan con un nivel
universitario o pre-universitario, quienes iniciaron
sus estudios en el Patchwork a partir del año 2001 y
han participado alguna vez en los Encuentros de
Parche ya sea en exposiciones, salones o en la
Bienal y aproximadamente uno de cada cuatro ha
expuesto en el extranjero y recibidos premios o
menciones por sus obras; han realizado también otros
estudios como dibujo, pintura, apreciación de las
Artes Plásticas –opciones de estudio que en muchos
casos se brindan en la propia sede de la Asociación,
Casa de Cultura de Plaza o diferentes museos y
bibliotecas realizados por profesores debidamente
calificados, cosa esta que siempre es un afán de
continuar enriqueciendo.
Después de haber logrado un desarrollo del Parche,
podemos decir que se observan los diferentes
conceptos que existen sobre como realizarlo
imprecisión en la conceptualización del actual
Patchwork cubano, pero todos van teniendo cabida
dentro de la Manifestación:
a) Mientras que algunos consideran que se deben
agotar todas las posibilidades con tela, hilo y
aguja, otros defienden el uso de la pintura en los
tapices.
b) ¿Pueden los tapices tener bordados o no?;
¿puntadas toscas o no?; ¿usar sólo hilo negro o no?;
se pega sobre papel o no?,y así cuando asistimos a
una exposición podemos confrontar diferentes formas
de hacer y todas con detalles que lo enriquecen,
etc.
Estos problemas conceptuales se irán limando y
llegando a conclusiones en la misma medida que se
vaya desarrollando como manifestación para el pleno
desarrollo del Patchwork en Cuba y ya en la III
Bienal hemos podido contar con trabajos donde se han
utilizado diferentes técnicas dentro del Parche y
surge de una manera impresionante las figuras
volumétricas o escultura blanca realizada también
con esta técnica. Lo que si es innegable que poco a
poco la forma de hacer nuestra ha ido buscando un
lugar por su colorido, su forma de expresar tanto lo
cotidiano como lo abstracto y siempre con un sello
propio que nos caracteriza, poco a poco podemos
decir que se va logrando un patchwork cubano.
La Asociación ha visto como una preocupación el
desarrollar el Parche en las diferentes provincias,
para lo cual ya se imparten talleres en algunas de
ellas con gran éxito pues se ha visto que existe
gran potencial para un desarrollo en breve plazo .
Ya se conocen casos aislados destacados en algunas
provincias (Pinar del Río, Matanzas, Santiago de
Cuba, entre otras), aún no se ha hecho “masiva” la
enseñanza y práctica del Patchwork en Cuba, pero
venimos trabajando en función de eso.
El parche se viene trabajando en el país como ya se
ha dicho a nivel de casas de cultura, club de
abuelos y como es supuesto a nivel artístico en la
Asociación, pero estas personas que lo practican en
los niveles primarios, al incorporarse a grupos de
Patchwork o concurrir a sus diferentes talleres y
reuniones del Club de Amigos de la Aguja, participar
en exposiciones e incluso ser premiados por sus
trabajos, constatan entonces nuevos niveles de
realización individual, un incremento en sus
relaciones sociales mas allá de la familia, los
viejos amigos o vecinos, un aumento en su
auto-estima, el desarrollo de su creatividad, el
desarrollo de su nivel cultural, y en general una
transformación personal que los ayuda a ver sus
problemas cotidianos de una manera diferente y mas
positiva.
Perspectivas
Las perspectivas de esta interesante manifestación
de las Artes Visuales en Cuba dependerán en gran
medida de:
• la posibilidad de contar con personas jóvenes que
se incorporaran en las filas de la Asociación por
tener el nivel que ayude a incrementar la membresía
de la Manifestación con nuevas ideas y un alto nivel
de formación en las técnicas de esta manualidad, lo
que ya esta presente para un futuro inmediato.
• Ya contamos con una sistemática divulgación de los
resultados obtenidos hasta el momento en este campo;
• propiciar una mayor participación de los miembros
o no de la ACAA o FCBC en la Bienal Nacional de
Parche además de los diferentes encuentros que se
realicen..
De igual forma, incrementar la participación en
exposiciones y eventos internacionales permitirá
lograr un mayor nivel de confrontación con lo que se
hace en este campo en otras partes del mundo y dar a
conocer el quehacer de los “parchistas” cubanos, que
ya se ha convertido en una realidad y que, a pesar
de las dificultades que hemos tenido por un bloqueo
que nos viene limitando en cuanto a recursos , pero
a diario se consolida y gana prestigio nacional e
internacional.
Todo lo que brote del alma y las manos del hombre
es una bendición que permite a los hacedores
establecer puentes de felicidad.
Grupo Estampa
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